Las andanzas de Guajardo

A mis amigos les lancé un e-mail con la “noticia”: incribí cinco de mis chorrocientos cuentos, los cinco que estaban “terminados”, en el registro del Derecho de Autor, esa pequeña oficina en el segundo piso de un antiguo edificio en San Isidro, comuna de Santiago.

Me costó quince lukas el chiste. Pero no siento que haya sido un gasto en vano. Al contrario. El simple hecho de tener esa pequeña seguridad, mis derechos como autor de esas obras, me da más tranquilidad para hacer lo que ya hice. Pero una noticia a la vez.

No puedo evitar ser medio paranoico con respecto a mi creación literaria. Tal vez no soy buen escritor, probablemente mi técnica o mi prosa no son del agrado de la mayoría de los lectores, pero que tengo ideas originales que te podrían volar la cabeza, sí que las tengo! Y si sumamos a eso la paranoia, probablemente nadie, nunca jamás, leería mis cuentos.

Hay tres publicados por ahí. “Los Matices del Negro” fue mención honrosa en un concurso literario de la UNAB el año 2001. “Semilleros” fue primera mención honrosa en el concurso de cuentos de Ciencia-Ficción Púlsares 2003. Ambos fueron publicados en libros bien encuadernados y que atesoro como esa foto de cuando tenía el pelo largo y cara de malo. Además se publicó el raro cuento “Corcho Loco Mata una Vaca” en la revista virtual (formato PDF) Utópika. Estos tres cuentos, por razones obvias, debían ser inscritos en el Derecho de Autor. Pero por cosas de la ignorancia y la flojera, no lo había hecho, hasta ahora.

Otros dos cuentos, “La Sangre y la Sombra”, más el último que escribí (comencé a escribirlo en el 2001 ó 2002, no recuerdo bien, y lo terminé el 2004) llamado “Artemio Salinas”, forman parte de esta primera horneada.

¿Y qué hice con ellos, como para sentirme orgulloso?

Los publiqué en mi Web de Zoonico, bajo el nombre de LiteraDura. Allí, aparte de hablar de mí como Martín Vargas (en 3a persona, siempre quise hacer eso y hablar de mí como si no fuera yo, es entretenido y perturbador), publiqué estos cinco cuentos. Ya tienen el Copyright, entonces ¿cómo hago para que alguien los lea y los imprima y se los envíe a sus amigos y no sienta que está cometiendo ningún ilícito? Pues los marco con la licencia CreativeCommons(CC).

¿Y qué es CreativeCommons? Me da paja explicarlo, pero en resumen me permite resguardar algunos derechos, pero liberar otros, con sólo decirlo (en este caso, agregué una hoja completa con esa información detallada en cada cuento). Y yo liberé el derecho de distribución, para que los cuentos circulen libremente. Pero mantengo los derechos comerciales sobre la obra.

El CC permite además, si uno lo explicita, crear algo y al publicarlo, dejar que otros agreguen o modifiquen el contenido, siempre haciendo referencia al autor original. Esto se aplica a la música, a escritos de investigación, a cualquier creación humana en realidad. No sé si se aplique a las artes plásticas, pero podría hacerse.

¿Qué tal? Por eso estoy tan contento. Asíq ue los que quieran leer alguno de mis cuentitos, a descargarlos desde LiteraDura.

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