Estrategia de redes sociales para escritores

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Si quieres evitar el discurso introductorio, puedes ir directamente a la estrategia: ¿Qué quieres hacer con tus redes sociales?.

Las redes sociales son una gran ayuda para todos nosotros autores desconocidos. Escribimos el libro, queremos que la gente nos encuentre, que se interesen por nuestro trabajo, y llenamos las redes sociales con spam acerca de nuestro libro. El objetivo es simple, pero la manera de lograrlo no es práctica y juega más en contra que a favor del objetivo.

Los espamers me aburren, aparecen con su mensaje, reaparecen al rato, los veo una y otra vez con la misma monserga, y la decisión de dejar de seguirlos me nace natural y sin remordimientos. Si resucitan en mi TL a través de los retuits de otras personas, los bloqueo. Es así de grave. El poco tiempo que puedo dedicar a leer en redes sociales, quiero que sea satisfactorio. Las niñitas quejándose de todo y de nada a la vez, los adolescentes que publican vagas descripciones de su estado emocional solo para que les pregunten qué te pasó gallo, los que tuitean su odio patológico por quien piensa distinto, a todos ellos (y muchos más) los dejo de seguir o los bloqueo. Y desde que lo hago, mi timeline de twitter es mucho más interesante.

Como yo, muchas personas siguen la misma estrategia, es una tendencia, los usuarios de redes sociales también evolucionan. Entonces es obvio que si hago spam (publicar repetitivamente el mismo contenido) acabaré perdiendo seguidores. Como escritor, quiero que más gente me siga, gente que se interese por mis libros. Es una tarea lenta, que me ha tomado años. Y gracias a mi estrategia, mis contenidos se viralizan más que el año pasado, mucho más que el anterior.

¿Cómo se hace para tener más seguidores?

Primero, define qué redes sociales usarás y con qué objetivo.

En Facebook están tus amigos cercanos, compañeros de colegio, tu familia; piensa en Facebook como tu círculo de contacto humano, personas que conoces o con quienes conversas regularmente, incluso si no se ven en persona. Si tienes muchos “amigos” en Facebook que realmente no conoces y que no son un aporte a tu timeline de contenidos, piensa seriamente en sacarlos de tu lista. Yo lo hice, un tercio de mis contactos eliminados, y ahora mi TL de Facebook está compuesto por información relevante de personas que conozco.

Linkedin es un espacio más formal para profesionales. Si te la pasas publicando chistes, videos de gatos y farándulas, esa tendencia de comportamiento se verá reflejada en tus oportunidades de trabajo. Imagina que estás cesante, hay una oferta de pega, postulas, y en recursos humanos van a revisar tu perfil de Linkedin. ¿Qué van a encontrar? Cuando agregas contactos, son personas con las que has trabajado, personas que conoces y personas que están en tu industria. Tu timeline de Linkedin debe reflejar tus intereses, por supuesto, pero filtrados de tal manera que destaquen tus aptitudes creativas, investigativas, o lo que sea que se considere valioso en tu rubro.

Twitter aguanta de todo. hay espamers y hay perfiles falsos y hay marketeros y doppelgangers y un sinfín de personajes que no representan ningún aporte a tu carrera profesional ni de escritor/a. Twitter es un foro libre y puedes seguir a quien te dé la gana. De la misma manera te puede seguir cualquiera. Puedes conversar, pelear, discutir, razonar, y todo en no más de 120 caracteres.

Pinterest ha demostrado ser un canal muy útil para el marketing de productos. Un buen post de tu libro, con reseñas, precio, lugares de venta, un post que invite a leer y comprar tu libro, con la mejor imagen que puedas proveer del arte de tu portada, es el tipo de contenidos que otros usuarios de Pinterest suelen replicar y viralizar.

No incluyo Google+ porque es una plataforma de baja penetración (hoy). Quizá en el futuro pueda decir cómo es útil. Pero en mi experiencia, no hace mucha diferencia el tenerla o no.

No es malo mantener informado de tus andanzas a tu círculo cercano. Pero a tu círculo profesional no le va a interesar una imagen de lo que vas a almorzar o lo terrible que te parece el maltrato animal. En cambio tu círculo ampliado puede tolerar de todo. Entonces…

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¿Qué quieres hacer con tus redes sociales?

Esto es lo que hice con mis redes sociales, lo comparto como experiencia paso a paso, con la esperanza que les sea útil.

  1. Convierte tu nombre de autor en tu marca personal. No se trata de hacer una inscripción de marca comercial. Se trata de construir un “aura” específica en torno a tu nombre o pseudónimo. En mi caso, llevo casi dos décadas usando el apodo Guajars. Me pareció natural convertirlo en mi nombre de autor. Dan Guajars. Ésa es mi marca personal. Y todo lo que tenga que ver con mi producción literaria, está relacionado con esa marca. Con este sitio Web (o blog). Está todo centralizado y estructurado. Que no haya confusión entre el Daniel Guajardo que opina de política y el Dan Guajars que habla de cómo escribir un cuento.
  2. Elige una categoría temática. En mi caso, más que una categoría genérica, analicé lo que me gusta leer, lo que me gusta investigar, lo que ansío conocer; y resulta que son temas que están relacionados con mi literatura y el perfil de mis lectores, así que no fue difícil.
  3. Define los temas tabú. Es decir, todo aquel tema sobre el que no vas a comentar, no vas a postear, no vas a viralizar, bajo ninguna circunstancia. Hay temas que simplemente no me gustan a título personal, la violencia en cualquiera de sus formas, los deportes que arrastran fanatismo religioso (saben a cuál me refiero), el propio fanatismo religioso intolerante y la intolerancia ideológica también. Esos temas no me interesan ni una pizca, porque no son parte de mi vida y mientras no sean una amenaza para mi convivencia cotidiana con las personas que aprecio y que amo, pues que sigan en la nebulosa. Entonces voy a hacer el esfuerzo de no hablar de eso, no opinar, no caer en la tentación de comentar sobre esos temas. Porque son el tipo de conversaciones que separan a la gente. Y mi opinión personal en esos temas podría ahuyentar a mis lectores. De hecho los ahuyenta, cuando me dejo llevar por el entusiasmo y opino sin recordar mi propia ley anti tabú.
  4. Define qué temas van en qué redes y con qué regularidad. Tengo la suerte que mis temas son aptos para mi circulo cercano, mi círculo profesional y mi círculo ampliado. Pero no suelo publicar lo mismo para mi círculo personal que para el resto. Cosa mía. Con ayuda de Bufferapp posteo artículos que me parecen interesantes, de mi “categoría temática”, en Twitter, Linkedin y Google+. A veces quito Linkedin del pool de opciones, cuando los post son “poco profesionales”. Y no me refiero a post míos, sino a cualquier cosa que encuentre por ahí que sea interesante (para mí). La regularidad está programada en el Bufferapp (un post cada media hora). Mantengo la aplicación llena al tope, uso el shuffle para evitar que un post publicado a la misma hora aparezca igual en todas las redes. ASí ahorro tiempo y aumento las posibilidades de lectura.
  5. Usa la regla de 1/10. Solo uno de cada diez artículos que publiques en tus redes sociales, puede ser tuyo. O dicho de otra manera, por cada nueve artículos interesantes para tu público, publica uno de los tuyos. Tu artículo puede ser promocional o informativo o educativo.

Es una estrategia simple, pero no por eso es fácil. Yo suelo fallar en los temas tabú. Hay más herramientas que sirven para viralizar y repostear en redes sociales, pero no quiero marearte más.

Con estas simples reglas he aumentado la viralización de mis contenidos personales, he aumentado las ventas de mi único libro (por ahora) y he conocido mucha gente interesante que está en el mismo lugar que yo, tratando de darse a conocer en un mundo plagado de información y cortinas de humo. Si quieres compartir tu experiencia, los comentarios están abiertos.

Y si quieres invertir unos dólares en lecturas educativas, te recomiendo estos libros:

¡A trabajar!

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