Escribir una novela durante Julio

Julio es el Mes Nacional de la Escritura (MeNaEs), cuando escribimos una novela en un mes, para nosotros que vivimos en el sur y Julio es sinónimo de Invierno, frío, menos luz de día y en teoría más tiempo para escribir.

La idea surgió en Noviembre de 2013, cuando preferí pasar tiempo con mi familia y salir al aire libre y disfrutar del sol, en vez de encerrarme a participar del NaNoWriMo o National Novel Writing Month del hemisferio norte.

Julio MeNaEs es menos ambicioso que NaNoWriMo, solo se espera de nosotros que produzcamos 30.000 palabras. Quienes tienen más tiempo y pueden ejercitar mejor su máquina de escribir interna, seguramente sobrepasarán esa cantidad.

La temática es libre. El estilo es libre. Escribe lo que quieras escribir, pero escribe todos los días; ése es el secreto para el éxito. Mil palabras diarias, durante treinta y un días. Seguro que lo logramos.

Para hacer más fácil esta tarea, hay algunas estrategias y técnicas que evitarán que perdamos el rumbo o nos atoremos en alguna parte del camino. El objetivo es sacar del cerebro mil palabras escritas cada día para una misma novela. Con estas ideas que les presentaré, seguro que se logra y más todavía.

Primero, tienes que saber qué vas a escribir

Estoy convencido que conocer: 1) los hitos relevantes de la historia, 2) los personajes que participan y 3) sus conflictos; ANTES de comenzar a escribir, es la mejor manera de producir un primer borrador. Puedes hacer una tabla o escribir estos elementos como un punteo en una hoja de Word o una hoja en blanco. Y cada día cuando comiences a escribir, basta con releer este texto resumido en vez de perder tiempo valioso releyendo los capítulos que ya escribiste.

Hay otras estrategias que pueden ser muy útiles, como los Siete Pasos de una Historia de Dan Wells, la Fórmula M.I.C.E. de Orson Scott Card, la Bomba de Tiempo, El Arco Argumental de los Personajes, la Regla de Tres y muchos más. Por favor NO USES el Maldito Camino del Héroe para estructurar tu novela, ya es tiempo salgamos de esa trampa argumental.

Segundo, tienes que estar dispuest@ a escribir

¡TODOS LOS DÍAS!

Hay días, hay momentos, hay situaciones particulares en las que podemos escribir, pero no lo hacemos; o escribimos menos de lo que nuestro propio estándar nos obliga. ¿Qué pasa con nosotros escritores, que teniendo una ventana abierta para escribir, preferimos no usarla ni le sacamos partido?

En general las razones son solo excusas. Las entiendo, paso por este dilema todos los días, y las excusas solo empeoran el diagnóstico.

Para solucionar este problema, recomiendo que lean completo el artículo “cómo pasé de escribir 2.000 palabras al día a 10.000 palabras al día“. Suena escandaloso y vende-humo, pero créanme que tiene mucho sentido y ya he probado su metodología, con éxito. Se basa el el Conocimiento que tengas de lo que vas a escribir, en Cuándo te dedicas a escribir y cómo lo monitoreas, y al Entusiasmo que pones cada vez que te sientas a escribir.

Para monitorear el Cuándo, hice un simple Spreadsheet en Google Drive con seis columnas: fecha, hora de inicio, hora de término, tiempo transcurrido (fórmula que calcula los minutos dedicados a escribir) , cantidad de palabras escritas, y ratio de palabras por hora (fórmula que divide las palabras escritas en los minutos dedicados, y multiplica por 60).

Parece complicado, pero una vez armado solo tengo que copiar las fórmulas y llenar hora de inicio, hora de término y palabras escritas. Me dice cuántas palabras llevo escritas, el promedio de palabras que escribo por hora, y si estoy llegando a la meta de MeNaEs o no.

Otra opción es simplemente poner tres columnas: fecha, tiempo dedicado a escribir y total de palabras escritas en el día.

Tercero, no revises ni edites lo escrito

Estás escribiendo un borrador, no estás escribiendo la novela tal como saldrá a publicada. Los borradores tienen errores de ortografía, de gramática, de sintaxis, les falta descripción, les sobra información, los diálogos son imperfectos. ¡Es un borrador!

No revises lo que escribiste ayer, en vez de eso lee tu planificación estructurada, lee lo que vas a escribir cada día, construye las imágenes y situaciones en tu cabeza, usa tu memoria y ejercita tu imaginación.

Pero si necesitas releer lo que escribiste ayer, NO LO EDITES, no corrijas ningún error, déjalo en paz aunque te piquen los dedos. No hay tiempo para corregir ni editar, solo hay tiempo para escribir y avanzar.

Podrás corregir y editar cuando termines, después del 31 de julio. No lo intentes antes, contén ese entusiasmo y enfócalo en escribir más.

¿Vas a participar?

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