Guajardo y la Ciencia Ficción

Le Pulpo

Hoy (martes) se lanzó el libro “Ygdrasil” de Jorge Baradit en la Estación Mapocho.

Cuando supe, me bajó la envidia absoluta, “yo quiero estar ahí algún día” me dije y fue como si me dieran cuerda, de pronto me llené de ganas y fuerza por escribir, me llegó la urgencia como látigo y decidí que no me podía quedar atrás.

Hay que decirlo, publicar ciencia ficción es muuuuuuuuuuuy difícil. Hay algunos libros de autores chilenos en las librerías y la mayoría se me antojan demasiado descafeinados o arquetípicos para mi gusto. ¿Santiago el año 3000? Que fome. Continua leyendo “Guajardo y la Ciencia Ficción”

Escritor sin pitutos sólo quiere que lo lean…

Sí, sólo quiero que me lean, y no me refiero al blog. Para eso hice Literadura. Por favor visítenla.

Acerca del ego del escritor, o por qué “sólo quiero que me lean”

Comencé a escribir porque lo necesitaba, habrían muchas cosas en mi cabeza, demasiada imaginación. Creo que a la larga podría haber desarrollado algún cuadro psiquiátrico por eso. En cambio sublimé toda la locura escribiendo, enfocando la imaginación por rutas que me interesaba cruzar. Ése fue el inicio. Continua leyendo “Escritor sin pitutos sólo quiere que lo lean…”

Las andanzas de Guajardo

A mis amigos les lancé un e-mail con la “noticia”: incribí cinco de mis chorrocientos cuentos, los cinco que estaban “terminados”, en el registro del Derecho de Autor, esa pequeña oficina en el segundo piso de un antiguo edificio en San Isidro, comuna de Santiago.

Me costó quince lukas el chiste. Pero no siento que haya sido un gasto en vano. Al contrario. El simple hecho de tener esa pequeña seguridad, mis derechos como autor de esas obras, me da más tranquilidad para hacer lo que ya hice. Pero una noticia a la vez. Continua leyendo “Las andanzas de Guajardo”

Cuando Escribir era Terapia

En el colegio pasé por grandes depresiones. El tipo de depresiones que me hacían pensar en morir, e imaginar a la gente a mi alrededor llorando por mí, sufriendo porque no supieron valorarme.

Ese tipo de depresiones.

No sé cuándo escribí la primera línea. Sí sé que iba acompañada de un deseo, “ser un escritor famoso” aunque no supiera lo que eso significa. Tal vez vi alguna película rasca donde aparecía el típico escritor gringo firmando libros. Continua leyendo “Cuando Escribir era Terapia”