Reseña: Un Fuego sobre el Abismo, de Vernor Vinge

Un Fuego sobre el Abismo, de Vernor Vinge

Aprovecho de hacer esta reseña ahora porque acabo de releer por décima vez este libro, así es, y porque dentro de poco será el lanzamiento de la secuela; aunque sinceramente no estoy tan entusiasmado por la secuela, la compraré en Amazon cuando aparezca en paperback, pero no antes.

Un Fuego sobre el Abismo, de Vernor VingeEncontré este libro, A Fire Upon the Deep, en una librería entre la 5a avenida y la 49, en Manhattan. Andaba por el barrio y justo pillé una librería enorme, que de buena casualidad tenía muchas estanterías repletas con títulos fantásticos. Y la verdad es que tenía ese título en mente, junto con otros, porque lo llevaba en una lista en manuscrita guardada en mi billetera, diez libros de ciencia ficción que ganaron el Premio Hugo en la década anterior y que yo no había leído.

No encontré los diez, pero al menos encontré éste, del que no tenía ninguna referencia, ni del autor ni de la obra. Sólo sabía que ganó el Hugo. ¿Arriesgado? Pues nones, para nada. Los ganadores del Hugo, al menos hasta el año 2000, gozan de mi total y absoluta confianza. Después aparecieron los niños magos y el premio perdió parte importante de su peso, pero al menos los libros que ganan siguen demostrando un alto grado de calidad en todo aspecto.

Ya, al grano. Un Fuego Sobre el Abismo trata de una familia que escapa de un planeta donde despertaron a una entidad que llevaba millones de años dormida, un veneno mortal almacenado en un archivo del más allá.

Antes de seguir, debo hacer una aclaración. En esta novela de Vinge, así como en muchas otras de sus obras, la galaxia nuestra tiene unas zonas bastante claras y demarcadas, entre las cuales algunas cosas son posibles y otras simplemente no se pueden hacer. Mientras más cerca del núcleo de la galaxia estés, más estúpidas son las máquinas, y la velocidad hiperlumínica es imposible. Al contrario, a medida que se alejan del núcleo, las posibilidades tecnológicas son mayores y el viaje más rápido que la luz también. Las inteligencias artificiales se vuelven Poderes, civilizaciones completas evolucionan hasta transformarse en dioses. Si fuera fantasía, podría decirse que mientras más cerca de Ámbar, más difícil se hace caminar por la sombra.

Entonces, este Poder dormido despierta, engaña a los humanos y, en pocas palabras, se los come. Pero le falta algo, sabe que entre todos sus archivos hay uno que era importante. Y entonces descubre que una pequeña nave humana sí escapó.

Todo eso ocurre en las primeras tres páginas del libro. No te puedo explicar mi fascinación cuando lo leí la primera vez, la capacidad de Vinge para mostrarme lo que es posible casi en el borde de la galaxia, lo que un Poder es capaz de lograr, los peligros de jugar con documentos cuánticos en una zona donde los dioses son reales, nanotecnológicos a nivel subatómico, y donde cohabitan miles de razas interconectadas por una red de datos que abarca distancias que no me puedo ni imaginar, donde sistemas solares completos existen solamente como nodos de comunicación. La magnificencia de esas imágenes, esos detalles que para los personajes de la historia son tan simples… es como estar dentro de la Basílica de San Pedro y darse cuenta que sin creer en nada, ahí dentro uno se siente pequeño y no hay nada que se pueda hacer al respecto.

Los humanos sobrevivientes viajan en una nave de emergencia, que no es más que un cohete bien equipado, portando a un centenar de niños congelados en sus ataúdes de criosueño. Y llegan a un mundo que es idéntico a la Tierra, a una zona que podría ser Alaska, ponte tú, donde habita una raza de perros inteligentes. Pero ándate cabrito, estos perros son inteligentes solo cuando se juntan cuatro o cinco, coordinando sus pensamientos a través de un complejo mecanismo de sonidos.

Si la idea de un dios ultra cuántico y nanotecnológico es abrumadora, imagina una raza en estado medieval, compuesta por perros que andan en grupos y cada grupo es un individuo.

Hasta aquí no conté nada que te mate la lectura del libro. No hay suficientes párrafos para describir la historia completa. Ni siquiera es un spoiler, porque todo esto, la entidad venenosa en el más allá y los humanos escapando al mundo de los Púas (así se llaman los perritos), todo esto ocurre en las primeras quince páginas, en un libro de más de trescientas.

El trabajo de personajes es notable. La construcción de mundos es abrumadora, no en el estilo empalagoso de Tolkien, sino como lo hacía Herbert en Dune. De hecho el estilo del libro tiene mucho de Herbert, el narrador omnisciente que muestra a los personajes tal como son y sin máscaras, los malos se sabe de inmediato que son malos y cuáles son sus planes, igual que los buenos, y todo eso no afecta el hecho de que la novela sigue avanzando y no aburre nada de nada.

Sólo hubo algo que me hastió en esta décima lectura del libro, porque al fin di con ello: la repetición constante de ciertos elementos de la historia, ya sea por parte de uno u otro personaje, para volver a situar al lector en el mundo y su contexto particular. Un solo ejemplo: a los Púas les parece muy extraño hablar con un humano, porque son criaturas de un solo cuerpo y pueden tocarse sin que sus pensamientos se contaminen con los del otro; y algunos púas hablan de esto en términos de blasfemia, “como tener sexo con un cadáver”. Leí esa frase al menos siete veces a lo largo del libro. Ya la entendí la primera vez, la segunda me quedó claro. A la tercera dije ok, no es necesario que lo repita… pero lo repitió varias veces más. Y así es con muchos elementos de la historia, que son relevantes para mostrar la estructura de pensamiento de algunos personajes. Pero al final es un poco musho, creo (sobretodo si es la décima vez que se lee el mismo libro, que sin saberlo de memoria, esos detalles son fácilmente reconocibles).

En general ese pequeño detalle es minúsculo, si se mira bajo el prisma de toda la construcción de mundos y personajes que hay en esta historia. Es uno de esos libros que doy gracias por haber descubierto y leído, incluso releído, porque en cada nueva lectura aprendí algo acerca del proceso de crear mundos y personajes. Y de verdad me gustaría encontrarlo en español, poder decir “compren esta obra maestra de la ciencia ficción” y después hablar de ella. ¡Pero no está por ninguna parte! Es un libro que hay que leer. Vernor Vinge es un autor que hay que traducir y editar. Su novela “Al Final del Arcoíris” también ganó el Hugo y está ambientada en un futuro no muy lejano, a lo más una década en el futuro, o dos.

Insisto, este es un libro que TIENES QUE LEER. Hay libros buenos, pero éste es una joya.

Reseña: Los Juegos del Hambre, de Susanne Collins

Hunger Games - Juegos del Hambre, de Susanne Collins

Tenía curiosidad acerca de este libro. Desde que se anunció que sería película las redes ñoñas que suelo leer hacían referencia a la trilogía de novelas y así me picó el bichito. A esta altura, me dije, Hollywood debió aprender algo de los errores cometidos con otras series de novelas de las que se hizo solamente la primera película, así que me convencí que valía la pena leerlo, aunque fuera solo a modo de ejercicio.

Hunger Games - Juegos del Hambre, de Susanne CollinsPues lo devoré, incapaz de dejarlo de lado apenas comencé a leer. ¿Acaso no debería ser así con todos los libros de fantasía y aventura que se pretende convertir en súper ventas? Pues lo logró. Eso no significa que sea un gran libro, ni que la historia se quede anclada como una pieza de conocimiento necesario. Al contrario, la historia, la narración y todo lo que contiene la novela (al menos la primera) existe para producir un efecto emocional y, por añadidura, una sensación de dependencia con la protagonista.

En el futuro, Norteamérica está dividido en (se supone) trece distritos, más una capital abusiva y esclavizadora conocida como El Capitolio. Los trece distritos nutren al Capitolio con su trabajo forzado y en ellos la gente muere de hambre, literalmente, mientras en el Capitolio se vive en abundancia y opulencia. Uno de esos distritos, conocido como el 13, se rebeló en el pasado y como consecuencia fue destruido.

Para celebrar esta victoria, el Capitolio instauró los Juegos del Hambre, una competencia en la que dos tributos de cada distrito (en total 24 jóvenes en plena adolescencia) deben luchar a muerte hasta que quede solo uno con vida. El objetivo es recordar a los distritos que el Capitolio manda (esa tropa de parásitos) y que todos deben pagar por lo que hizo el 13.

Y así comienza la historia, con Katniss preparándose para el día del sorteo en que se elegirá a los dos tributos para los juegos de este año. Está claro que a ella le toca jugar, pero no diré mucho más de la historia. Si quieren saber un poco más, vean el trailer de la película.

Es un relato en primera persona en el que el conocimiento y la ignorancia de Katniss, sus suposiciones e interpretaciones, su punto de vista al fin y al cabo, son lo que da fuerza al relato. La situación que rodea a los juegos es patológica e injusta, y Katniss debe usar toda su astucia para sobrevivir, aunque eso signifique mentirle a las cámaras.

Porque así como oyes, los Juegos del Hambre son televisados y la población de los doce distritos está obligada a ver cómo sus niños se matan entre sí.

La técnica del relato es inteligente, se nota que fue muy estudiada y trabajada. Junto con la presentación del protagonista, que siempre habla en primera persona, se muestra un poco del contexto de este mundo, sus habitantes, la ética y las razones que rigen sus decisiones; siempre mostrando un poco de cada cosa, nada de discursos largos ni introducciones o anexos ni conversaciones del tipo “como bien ya sabes, los Juegos del Hambre son blablablá” que usan los autores principiantes para ahorrarse el trabajo de personajes. Ni siquiera hay un mapa del territorio, gracias a Deus. Y a medida que el relato avanza, los contrastes entre los tres ambientes de la novela (el distrito 12, el Capitolio y el estadio de los Juegos) muestran la verdadera magnitud de este mundo patético.

Es un libro que atrapa, pero no lo volvería a leer por nada del mundo, de hecho no leeré las secuelas. Porque aún siendo un libro muy bien trabajado, es tan cruel y sanguinario que a ratos quería dejarlo de lado. Hay una escena [SPOILER], cuando matan a un personaje particularmente vulnerable y querible, que me cagó la onda y se me humedecieron los ojos. El objetivo de la autora está claro al introducir a ese personaje y es obvio que al final debería sobrevivir la protagonista, no ese personaje. Esa muerte desata una serie de eventos y decisiones de la protagonista. Etc…[/SPOILER] Pero me costó seguir leyendo, o mejor dicho me costó dejar el libro de lado. O las dos cosas.

De hecho veo al personaje que apenas aparece en el trailer, lo veo en la foto del casting, y me da un dolorcito de esos cuando echas de menos a alguien y sabes que no lo volverás a ver. Es una respuesta totalmente irracional de mi parte, weón, es solo un libro. Pero igual. Y por eso le prendo velitas a la autora.

Antes que vayan corriendo a comprar los libros, vean la película. En serio, si les gusta, pues los libros serán un tremendo deleite.

Reseña: Dioses Americanos, de Neil Gaiman

Dioses Americanos de Neil Gaiman

Es un libro entretenido y es difícil dejar de leerlo una vez que se comienza. Pero no es fascinante ni enloquecedor ni lo pondría en la cúspide de mis libros favoritos, por varias razones que explicaré luego.

Es la historia de un ex convicto, de nombre Shadow, que es contratado por un sujeto poderoso (que resulta ser un Dios) el mismo día que le dejan salir de la cárcel y le anuncian que su mujer murió en un accidente de tránsito junto a su mejor amigo. Al poco andar Shadow entra en el juego de este sujeto, incluso sin creer ni entender lo que ocurre a su alrededor, como en un mal sueño, hasta que se ve metido de cabeza en una guerra entre los dioses olvidados de antaño y los nuevos dioses del presente.

Dioses Americanos de Neil GaimanToda la historia transcurre en parajes estadounidenses durante un invierno típico, muy helado, con ciudades que son la sede de la bola de hilo más grande del mundo y otras atracciones así de absurdas, con un marcado tono chovinista pro estadounidense, extensas conversaciones banales en las que el espíritu “americano” es alzado a la altura de los dioses mismos, y muy poca acción. Siempre es Shadow viajando, Shadow en una conversación, Sadow descubriendo algo muy importante al punto que el lector intuye la respuesta. Y así hasta el aburrimiento… un aburrimiento que en realidad no llega, porque los hechos de la historia se mueven como en un mecanismo de reloj, todo ocurre en el momento justo para que el libro no guatee. Este chiquillo Gaiman conoce su oficio.

No me parece raro ni sospechoso que ganara el premio Hugo, el Nebula, el Bram Stoker, el SFX y el Locus, ni siquiera porque la novela es una extensa Fantasía Urbana (ya dedicaré un post exclusivo a este género), muy lejos de la fantasía épica y de la ciencia ficción. Los premios antes citados, sobretodo los que históricamente son hijos y se deben a la CF, paulatinamente se han encaminado por las rutas de la mercadotecnia. No me voy a despeinar vociferando preguntas a los dioses mismos citados en el libro, indagando por qué un premio de CF cae en una novela de fantasía urbana. Es para perder el tiempo. El libro le gustó a los votantes y punto.

Ahora… Tanto galardón puso una estrella muy alta en mi arbolito navideño, y una vez que leí, entendí y terminé el libro, me quedé con una sensación de estafa. ¡Calma! el libro sí es bueno, sí es entretenido, sí está bien escrito y etc, pero está tremendamente sobrevalorado. El protagonista, Shadow, es plano y unidimensional, es una excusa para dar vida a todos los personajes secundarios. Hasta la esposa muerta de Shadow tiene más vida. Es el típico personaje que responde correctamente a una pregunta importante y luego no sabe cómo lo hizo, deus ex machina tras deus ex machina se hace camino a través de la historia y comprende la solución a los problemas que le aquejan, ¡a través de una epifanía! Shadow, en mi propia descripción del personaje, es una torta sin azúcar, rodeado por el dulzor de diversas masas dulces y sabrosas.

Y al mismo tiempo, Shadow crece (imperceptiblemente) hasta transformarse en un héroe, y la conclusión de la historia da sentido a toda la parafernalia anterior. El libro se sustenta a sí mismo y abre puertas a secuelas, como Los Hijos de Anansi.

No me gustó lo mismo que destaqué en El Libro del Cementerio de Neil Gaiman, que la respuesta a ciertos dilemas se responda “fuera de cámara”. Es una técnica que funciona perfectamente en el comic y en el cine, ámbitos donde Neil Gaiman es un seco, pero que en una novela son pobres soluciones a problemas que debieran corregirse dentro de la misma línea argumental que da vida al libro, siempre bajo el punto de vista del protagonista. Y lo peor en este caso, es que Gaiman usa este recurso al final, cuando la soga le aprieta el cogote y quiere terminar el libro lo antes posible. Se nota demasiado.

¿Lo recomiendo? Sí, Dioses Americanos es un libro que entretiene y me llenó la cabeza con ideas, al mismo tiempo que me mostró las cosas que no hay que hacer a la hora de escribir una novela. Son detallitos nomás, que yo destaco porque me quedaron grabados en la memoria. Léalo y disfrútelo y de ahí me cuenta.

Reseña: El Mago del Desierto, de José Luis Flores

resumen del libro el mago del desierto

Spoilers por montones. Quedan advertid@s.

Tengo dos opiniones: leí el libro con la avidez de un pre adolescente que recién descubre la fantasía; y también con el ojo crítico del escritor quisquilloso. En ambos casos saco una suma positiva, aunque en el segundo me quedan algunas ideas rondando en la testa.

El Mago del Desierto de José Luis FloresPrimero, el lector casi adolescente. La historia narra el amor entre un niño mago pobre y una princesa predestinada a la grandeza. Digo que él es pobre porque lo es, pero esto en la novela no tiene ninguna relevancia; y en su caso es una virtud. Este amor lo llevará a emprender una aventura que le proveerá de un poder mayor al que poseen incluso sus maestros. Los poderes de este niño Mago del Desierto resultan ser tan grandiosos, que logra domar al dios de los insectos y desbaratar una conspiración macabra. Conoce adversarios poderosos y los derrota siempre, con justicia y sin grandes efectos especiales. La historia avanza con tal rapidez que no deja tiempo para analizar por qué ocurren algunas cosas, pero en el contexto del lector poco exigente esto no reviste mayor importancia.

El Mago del Desierto es Naruto meets Mundodisco. También sentí algo de Ang, el Avatar, especialmente con sus enemigos a los que les dice “algún día seremos amigos”. Es un niño común y corriente que de pronto es el mago más poderoso de Bajo Raíz, la ciudad de esta Tierra que contiene un poco de cada una de las Tierras del multiverso. Y aunque los eventos ocurren así de rápido, Omar no se sorprende demasiado, nada le sorprende en realidad. Es muy rarito él.

En el contexto del libro entendido a partir de sus propias reglas, es una historia completa, entretenida, los personajes son simples y gracias a las ilustraciones de Ángela González es muy fácil quererlos. No sé si me hubiese encariñado con el gólem si no me lo hubiesen mostrado por primera vez de pie bajo la lluvia, con esa cara tierna en un cuerpo grande de piedra (p. 37).

Ahora, el escritor mañoso. Acercándose al final del libro ocurre algo que le critico también a Gaiman y que no me gusta: que las respuestas a preguntas importantes de la historia se respondan “fuera de cámara”; prácticamente todo el relato se representa desde el punto de vista de Omar, el Mago, que inicia la novela como un anciano que cuenta una historia. Y llegando al final, en aquellos pasajes donde Omar no estuvo presente, se llena el vacío con un injerto de historia contado desde el punto de vista de otro personaje, pero siempre bajo la premisa de Omar anciano contando la historia. Eso me produjo demasiado ruido. En total la historia queda redondita y todo calza, pero la manera de mostrar escenas que ocurren en otro lugar sigue pareciéndome fácil y apurada.

(De hecho tengo una solución a este asunto particular, pero daré la lata con ella en otro post).

Otro aspecto del relato, que mi alter ego adolescente pasó por alto, son las constantes soluciones “porque sí”. El Mago del Desierto es un niño poderoso y punto, saca soluciones de debajo de la manga y todo ocurre como tiene que ocurrir, sin mayor dificultad. Sus amigos son comodines que se hacen cargo de aquellos asuntos donde el Mago es débil (a lo Goku). Me imagino que con más tiempo y trabajo, habría sido un libro potente, pero ladrillezco como los tomos finales de Harry Potter.

Encontré errores de tipeo, suficientes para ponerme a sospechar. Pero ey, ¡nos pasa a todos! Además son errores “decentes”, unos plurales escritos en singular, algún artículo invisible, ese tipo de detalles. Por lo menos no recuerdo ninguna falta de ortografía de esas que me dan urticaria.

Tiene un humor acorde con el tono general de la novela, aunque el ejercicio de desconectarse de la lectura lineal e ir a leer un pie de página cómico molesta luego del cuarto llamado.

Hay un pasaje “humorístico” que de verdad me molestó, porque me pareció una falta de respeto y una crueldad. Me refiero al chiste de la carretilla (p.246). ¡Eso no se le hace a un personaje querible! Malo JL, malo malo.

La novela en general está bien lograda y hasta el cascarrabias la disfrutó, cuando no estaba peleando con el Dios de la Máquina. Hay que dejar en claro que es una novela para niños desde 12 años, y sé que los niños que la lean la disfrutarán totalmente. La ética de los personajes concuerda con las necesidades de aprendizaje de ese grupo, supongo. Tampoco es fantasía épica. Dejémosla en Fantasía a secas. Y quiero leer las secuelas, de verdad que quiero.

Reseña: Zombie, de Mike Wilson #NotAboutZombies

Zombie de Mike Wilson

Es una novela corta, 120 páginas en letra grande, que se lee en un rato. Es fluida y precisa, no leí nada que pudiera considerarse de relleno. A ratos me surgieron preguntas como dónde están los adultos o de dónde sacan la comida, qué traen puesto, o qué piensan mientras hablan; en todos estos años de sexo descontrolado nadie se embarazó. A mí se me dan fácil esas preguntas mundanas, la novela no necesita responderlas por obligación, pero mi imaginación requiere de algunos detalles extra.

Zombie de Mike WilsonEl personaje que tiene una voz más clara y fascina por sí solo, es Frosty. De hecho, si se trata de poner una chapa, Frosty es el protagonista, la novela es acerca de él y su pasado sórdido y su presente obsesivo. El rostro quemado efectivamente le otorga nitidez y lo hace tangible, aunque sea un monstruo.

Mi visión personal de toda narración, para que tenga sentido, es que me presente un conflicto al principio y lo cierre al final. Es mi deformación personal y es muy útil para entender cualquier novela, por muy experimental que sea. Al buscar el conflicto que da sentido a Zombie, lo que salió a flote no fue la bomba atómica ni la supervivencia ni la drogadicción, sino la desaparición de los personajes en el borde del bosque. Ahí nace el misterio y es ahí donde se resuelve junto con el cierre de la novela, en un viaje a través de la desolación del cráter hacia lo desconocido.

Lo que me causó un total desconcierto fue el narrador. Al comenzar el libro hay una primera escena relatada en tercera persona y luego todas las demás escenas recaen en un narrador proxy en primera persona, un filtro de los personajes que traduce sus pensamientos (supongamos caóticos) en ideas elaboradas y pensamientos profundos. Es decir, todos se expresan como el mismo personaje, hablan con una misma voz, piensan con el mismo cerebro, indiferente de su género o edad, incluso Frosty que podría considerarse como el Protagonista. Muy desconcertante.

El libro en sí es una gran metáfora, cada aspecto de la historia representa metáforas paralelas, los personajes son apenas pequeñas piezas del rompecabezas. Hay que leer con muchos filtros superpuestos para llegar al corazón del mensaje y para entenderlo hay que ser algo más que un lector de novelas de acción o de navecitas que meten bulla en el vacío del espacio.

En resumen, sí fue una lectura satisfactoria, aunque hubo detalles que llamaron mi atención y nublaron mi experiencia lectora. Lo leí en un rato, en serio, ida y vuelta en la micro. Y me dejó muchos ruidos. No lo recomiendo para todo público, por lo menos no para cerebros con poca retención o mala comprensión de lectura. Sería una excelente lectura para un universitario instalado en un discurso profundo acerca de la vida y el sentido de las cosas, encontrará preguntas interesantes y podrá responderlas al calor de un buen navegado.

Reseña: Cuentos Chilenos de Ciencia Ficción, Varios Autores

Cuentos Chilenos de Ciencia Ficción

La definición clásica de Ciencia Ficción dice algo así como “es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco espacio-temporal puramente imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales”. También es cierto que las fronteras entre la CF, la fantasía y el terror están desdibujadas y desde hace años caminan juntas de la manito (por lo menos en Chile).

Cuentos Chilenos de Ciencia FicciónEntonces no me extraña que esta colección tenga más gusto a fantasía que a ciencia ficción. Tampoco está mal, pero en un par de cuentos (ya diré cuáles) la inclusión bajo el género de CF se nota forzada.

Me es inevitable comparar éste con el otro libro de la colección de editorial Norma, la de Cuentos de Terror, sobretodo porque se repiten los mismos autores. Y es mi deber decir a los lectores que el tomo 2, el de cuentos chilenos de ciencia ficción, está mucho mejor que el primero. Está mejor escrito, reposado, el editor le dedicó más tiempo y probablemente hubo más interacción con l@s autores antes de enviar a imprenta. No es algo que me conste, pero se nota. Y se agradece.

No haré más comparaciones porque sería un despropósito. Mejor revise mi reseña al tomo 1 y lea los dos libros.

Los cuentos chilenos de ciencia ficción

  • Volviendo del Frío, Alberto Rojas. Futurismo. Un cuento con estilo de ciencia ficción clásica, que explora un problema sorprendente que le revienta en la cara a sus protagonistas. Cuando digo “clásico” me refiero a tres personas hablando en una habitación cerrada, tensión en aumento y claustrofobia. La premisa se sustenta y debo decir que me dejó con gusto a poco. Quiero saber cómo continúa.
  • Dino Bonsai, Francisco Ortega. Distopía con algo de tecnothriller. Una propuesta espectacular en la que mezcla una invasión extraterrestre, el tráfico de software a través de la sangre y no diré más para no dejar gusto a spoiler. Lo único que me descuartizó (en mala) fue el final deus ex machina. Pero todo lo demás da para construir una tremenda novela negra. Ojala se haga.
  • Phantom Pain, Mike Wilson. Ucronía con una pinta casi invisible de steampunk. Relata un desastre desde la perspectiva de un personaje instalado en el centro de la tormenta. Parte como avión y se va desinflando paulatinamente hasta un desenlace obvio, y toda la construcción inicial del protagonista parce innecesaria.
  • Modelo 52, Marcelo Simonetti. Distopía para unos, utopía para otros =^.^= Superó mis expectativas y le doy cinco estrellitas de caramelo. En un futuro sin mujeres la tecnología es tu única amiga. Buen cuento, muy gráfico, me mató con lo de los perros al matadero. En serio, muy bueno.
  • Wunyelfe, Jorge Baradit. Es CF inclasificable, pero CF igual nomás. Instalado en el universo de Ygdrasil, los humanos somos piezas conectadas con el cosmos, engranajes de una guerra. Algunas imágenes de la primera parte son difíciles de aprehender, le llora más descripción de ese evento en el que una máquina semi orgánica emerge desde el centro de la ciudad. Por supuesto tiene descripciones durísimas, inapropiadas para niños pequeños. Heavy metal.
  • Déjame ir, Francisca Solar. Más fantasía que CF. Durante todo el cuento imaginé una cosa y a la hora del desenlace, me llevé una sorpresa. ¡Bien! Es una historia cruel, que podría generar esperanzas también. Y la última frase es un chan! Buen cuento.
  • Vagón, Luis Emilio Guzmán. Distopía. Relato que crece y se sustenta sólo en diálogos. Impresionante, no me hizo falta el narrador. A ratos la conversación se larga, como dos amigos que se encuentran en la micro y hablan de cualquier cosa, y después como si nada suelta una bomba de racimo. Relatos paralelos, pasado, presente y futuro.
  • Pasajera, Carlos Tromben. Especulación histórica. Me pasó lo mismo que el cuento de Wilson, partió como avión y se fue desinflando. Me intrigaba saber qué eran estas criaturas en cajas, luego cuando lo supe perdí el interés (pero seguí leyendo) y al final no me quedó nada. Bien escrito, si sirve decirlo.
  • Réplica, Daniel Villalobos. Futurismo. Partí imaginando a un tipo joven que arrienda una muñeca inflable. Después resultó que no era na. Después que la mina no era inflable. Sorpresa tras sorpresa con buena pluma. Imperdible. Si hacen una colección de puros cuentos de Villalobos, allá voy y me la compro al toque (no lo conozco personalmente y es mejor así).
  • Galería de imágenes, varios autores. Bellas ilustraciones fantásticas y CF. Me llama la atención que haya dos con pajarracos prehistóricos, pero al margen de eso son buenísimas.

Así como la antología de Terror era una montaña rusa (en calidad de las historias y de cómo están escritas), la de Ciencia Ficción es más pareja (salvo pequeñas excepciones) y los cuentos chilenos de ciencia ficción se destacan más por su historia y su capacidad de asombrar que por la comparación con los otros cuentos en el mismo libro. Hay más oficio también en los cuentistas. Lo único que eché de menos, profundamente, fue la CF dura. No había nada de eso. Habría incluido algún cuentista de la SOCHIF, o algún “duro” del Grupo Poliedro, en serio, tienen más material y oficio en Ciencia Ficción que todos nosotros juntos (aunque sin la parafernalia mediática 2.0).

Ambos libros, especialmente el de CF si no le alcanza para los dos, son mis recomendados para esta Navidad. Muy recomendado. Regale imaginación, apague la tele.

Reseña: Cuentos Chilenos de Terror, varios autores

Cuentos Chilenos de Terror, varios autores

Aunque la portada diga que son de Terror, se trata de un amplio espectro (bazzinga!) de cuentos fantásticos que exploran el miedo desde la perspectiva de una generación de escritores que en promedio no superan los 35 años de dad, con influencia del terror televisivo de los 80 y las tendencias de moda literaria del presente.

Cuentos Chilenos de Terror, varios autoresNo me aterró, ni siquiera me dio sustito, pero sí me puse en la piel de mi yo de hace veinte años y proyecté virtualmente lo que habría sentido si los hubiera leído en esa época impresionable de mi juventud. Llevo tantos años leyendo fantasías surtidas que algunas temáticas no me hacen ni cosquillas, pero estoy seguro que el público al que realmente está dirigido este libro (escolares) se va a revolcar de espanto y los comentará al día siguiente con temibles ojeras.

Todas las historias están adscritas dentro de la tradición del cuento, estructuradas de manera simple, sin experimentos, y en extensiones apropiadas para una lectura rápida. En algunos cuentos me llamó la atención que el narrador-protagonista no tuviera nombre (no se nombra a sí mismo ni es nombrado por otros personajes), incluso que no tuviera una descripción apropiada para imaginar algo de él, pero luego de googlear el tema comprendí que no es para volverse loco ni salir con pancartas, se trata sólo de una obsesión mía.

  • Una de las historias (Ortega) me dejó fascinado, porque mezcla lo real y cotidiano con la mitología cercana y los horrores de un pasado reciente. Me gusta eso al punto que seguiré su ejemplo.
  • Otra de las historias (Wilson) contada desde la perspectiva del monstruo me gustó particularmente, pero al mismo tiempo me dejó frustrado. Esa misma historia contada desde la perspectiva de una víctima, quizá la chica del beso, habría logrado aterrarme en serio.
  • Otra (Baradit) comenzó como la historia de un fantasma y terminó como una descripción épica de un futuro aterrador dentro de la tradición de Ygrasil, produciéndome algún escalofrío por lo vívidas de las imágenes.
  • La única historia gráfica del libro (Ahumada2) es un excelente ejemplo de cuento con enfoque tenebroso y tensión en aumento, con un final linkeado con el principio. Aunque es un comic, es también el cuento más cuento de la antología.
  • Un relato (Tromben) usaba una manera extraña de referirse a los mapuche como “minoría autóctona de la región” y los pumas como “gran predador autóctono”, frases que se repiten en un inicio vago y poco prometedor y que finaliza como un relato que es de los pocos en la antología que logra esa atmósfera de desasosiego creciente. Ese final potente corrige la vaguedad y la ausencia de claridad del inicio.
  • La historia del pescador (Solar) que está más preocupado de su plata que de lo obvio, me dejó tenso y es lo más cercano al susto que sentí leyendo los cuentos de este libro. Aunque no entendí qué papel jugaba la ceniza en el cuadro, no es necesario entenderlo realmente. Imaginé algunas respuestas rebuscadas.
  • El relato del padre que habla con su hijo (Guzmán) al igual que el del tipo que va donde su polola en un paisaje invernal acosado por aves de rapiña (Simonetti), no lograron llevarme a un estado donde sintiera el mínimo grado de asombro, esperable en una historia que busca atemorizar.
  • La historia del joven que sobrevive a su viaje en el Démeter (Villalobos) funciona como fanfiction de otra obra muy famosa; y si bien no me produjo temor, sí me hizo dar un par de urras mientras iba en el metro, por tratarse de una obra bien orquestada y que ofrece un punto de vista distinto al conocido acerca de una historia muy manoseada. Un veradero acierto.

Se nota que los autores de los cuentos mejor logrados en esta antología conocen el oficio del cuentista y comprenden cómo ganar la atención del lector, cuando usar un recurso estrambótico en un contexto calmado, cuando mostrar una imagen que golpea, cuando hacer una pregunta que no puede ser contestada, y especialmente cuando no ser obvios. De verdad vale la pena leerlo, por el simple placer de leer.

(Hay algunas imágenes grotescas surgidas de este libro y que me rondaron mientras arrancaba la carne de un pollo frito esta tarde. Eso podría considerarse un triunfo).

Reseña: Lock Inn, de John Scalzi

Lock In de John Scalzi

Cuatro estrellas bien merecidas. Me gustó esta novela de Scalzi, puedo notar el trabajo de relojería detrás de algunas escenas y las respuestas y soluciones que plantea. La historia es súper entretenida, y por mucho que sea ciencia ficción no me parece descabellada.

Lock In, de John ScalziLo que más me gustó es el trabajo con los personajes. Y que el humor típico de Scalzi no opacó sino que fue un aporte necesario.

Incluso la típica novela corta incluida al final me pareció atingente. Es como leer una historia y de inmediato leer una precuela, en el mismo libro. Además es una solución elegante al dilema de nosotros los escritores que debemos poner tanta información en la historia… Es mejor dejar la historia bien afiatada, y todo lo que quedó fuera enfrentarlo en otra historia incluída en el mismo libro, pero separada. Un genio, este Scalzi.

Solo siento que faltó desarrollo en el aspecto físico de los trips, entender mejor los dilemas médicos de una comunidad que consta de un disco duro y procesador de carne y hueso acostado en una cama. Se resolvió en parte mostrando que el sujeto tiene una llaga o qe le sacan una muela, pero igual me quedó la sensación que este aspecto de la historia era un lastre y tampoco se le da mucha relevancia en la novela corta. Con esto solo quiero destacar que quiero más historias en este mundo, cuentos estaría bien, desarrollando cada aspecto de la vida humana en condición de Locked.

Buen libro. Bueno.

Reseña: Zoo City, de Lauren Beukes

Zoo City Lauren Beukes

** spoiler alert ** Tengo que admitir un error básico MÍO a la hora de leer esta novela. No me enteré que la historia transcurría en Johannesburgo, Sudáfrica, hasta la última página. Las señales y referencias geográficas estaban allí desde la primera página y aún así no les puse atención. Juraba que era algún rincón oscuro de Londres, todo el rato. Tarea para mí, regresar al libro de geografía de primero básico.

Zoo City, de Lauren BeukesZoo City es la segunda novela de la periodista sudafricana Lauren Beukes. Ganó el Arthur C. Clarke 2011 a la mejor novela y fue un gran descubrimiento, la edición británica estaba prácticamente agotada.

Es una fantasía urbana ambientada en el presente, en un ambiente que parece conocido, tal vez por eso pasé de largo y no vi que se trataba de Sudáfrica. Está escrito en primera persona con un lenguaje callejero que a ratos me dejó desconcertado, al punto que debí releer algunos párrafos, sobretodo al principio, hasta que me acostumbré al tono y ritmo de la obra.

Zinzi December es una ex-periodista y ex-drogadicta que lleva algunos meses limpia, todavía debe dinero a su dealer y hace mailings con phishing para pagar esa deuda; comparte su cama con un refugiado de Ruanda; y lo más importante, trae un oso perezoso consigo. Este animal no es una mascota, es el reflejo de su culpa a raíz de una muerte, y como efecto secundario le otorga la capacidad de encontrar objetos perdidos. Y también personas.

La novela está llena de magia, las personas que tienen animales son discriminadas por el resto de la sociedad al punto que la mayoría de los zoos habitan en el mismo gueto, unos bloques de edificios conocidos como Zoo City; Los zoos tienen poderes muy extraños, como la capacidad de recibir e-mails de gente muerta, alimentarse del conflicto o asegurar cerraduras para que sólo puedan ser abiertas por los dueños de casa.

No diré más de la historia porque ya me pasé de spoilers. La autora usa el relato de primera persona magistralmente, con el lenguaje propio del contexto en el que se ambienta la historia, chuchadas incluidas. Avanza introduciendo a los personajes y los ambientes de manera paulatina, sin apuro, partiendo de cero junto con el lector; y así despertó mi curiosidad, mostrando en imágenes cotidianas cómo se construye el relato. Lamentablemente en algunos capítulos se permite licencias, como incluir trozos de noticias publicadas en el periódico local, o trozos de historias que explican cómo es que los zoos llegaron a tener su animal y creo, sin justificarla, que probablemente no había una mejor manera de hacerlo sin alargar demasiado las introducciones.

Al finalizar el tercer cuatro de la novela, el arco argumental que abre el relato se cierra y ahí quedé con cata de WTF!, mientras el relato hacía uso de otro plot que se venía formando en sus páginas como una niebla. Me da la sensación que la autora se vio atrapada por su propio gólem y na no supo como terminar lo que comenzó, imaginó un desenlace de película y regresó sobre el texto para agregar otras escenas con los ingredientes del cocimiento final. ¡Y vaya que final, chico! Pero fue necesario veinte páginas extra de atar cabos sueltos, con escenas inconexas y la protagonista, Zinzi, realizando acciones sin entender por qué las hace.

El libro termina bien, espectacular de hecho, pero se nota el esfuerzo descomunal por hacer encajar piezas de otro rompecabezas en el argumento inicial. Lo logra, casi, al menos yo me di cuenta del pastiche final. Y a pesar de esto, es una novela formidable, me sorprendió totalmente y me abrió la mente a mil posibilidades para mis propias creaciones, que en otras circunstancias habría desechado por ridículas. Debo repetir que en un primer vistazo es una novela difícil de leer, tanto modismo y descripción estrambótica de las modas juveniles del minuto me tenía con la cabeza en las nubes. Pero la sensación de estar perdido sólo dura algunas páginas.

Totalmente recomendada. Vaya por ella vía Amazon porque la edición en español huele a lejana.

ACTUALIZACIÓN: la autora me comentó por Twitter que hay una traducción al español en camino. Así que al awaite!

Reseña: Broken Monsters, de Lauren Beukes

Broken Monsters Lauren Beukes

Las 4 estrellas son porque Lauren escribe espectacular y gran parte de su escritura está basada en la realidad, incluso si los temas son algo fantásticos. Ella es fabulosa y tiene una postura ante la injusticia que me gustaría hacer mía.

Broken Monsters, de Lauren BeukesPero es un libro duro, difícil, del tipo de libro que te deja con una sensación de horror constante y que apela a sensaciones primarias y poderosas. No lo recomiendo a personas que buscan una lectura “entretenida”. Si no fuera tan doloroso, lo leería mil veces de corrido una tras otra, porque es así de bueno, pero al mismo tiempo es así de cruel.

Tal vez tengo un corazón demasiado paternal. Me duele lo que le ocurre a los personajes, incluso al pelotudo que le vuelan los dientes, incluso él me importa.

Ciertamente leeré cualquier cosa que publique Lauren. La conocí leyendo Zoo City, luego leí The Shining Girls (que es otro libro que duele), y ahora éste. Me falta leer su libro anterior, Moxyland.

Si tengo que compararla con alguien que leí en 2014 y que me produjo sensaciones similares, pues creo que está al mismo nivel de Joe Hill, aunque la principal diferencia entre los dos es que Lauren es una ingeniera, planifica cada hito relevante de la historia, y Joe va creando mientras escribe.

Léanlo, gallinas.