Ideas para escribir una novela

¿De dónde obtiene un escritor sus ideas para escribir una novela? Comencemos con la experiencia de Stephen King, que es un tipo exitoso con harta experiencia:

I get my ideas from everywhere. But what all of my ideas boil down to is seeing maybe one thing, but in a lot of cases it’s seeing two things and having them come together in some new and interesting way, and then adding the question ‘What if?’ ‘What if’ is always the key question.

TRADUCCIÓN interpretada: Obtengo mis ideas de todas partes. A veces mis ideas se reducen a una sola cosa, pero en la mayoría de las veces resulta en tener dos ideas distintas y juntarlas de alguna manera nueva e interesante; y después agregar la pregunta “qué pasaría si…“; y ésa es la pregunta clave.

En resumen, junta distintas ideas que podrían estar o no relacionadas, y una vez que las juntes, pregúntate “qué pasaría si” tal problema surge. King trabaja desde los personajes interesantes puestos ante situaciones interesantes y deja que la historia se desarrolle a partir de allí, él no planifica lo que va a escribir; y siempre ha declarado ser un enemigo de las libretas de notas, para él las libretas son la mejor herramienta para juntar malas ideas. Si una idea se queda pegada en tu cerebro y regresa a ti en los momentos menos esperados, es porque se trata de una idea que tienes que escribir.

Yo uso las libretas todo el tiempo, y debo reconocer que tengo una fascinación con el objeto mismo (si alguien quiere hacerme un regalo distinto de éste, regáleme una libreta pequeña donde pueda anotar mis ideas). Creo que lo que dice King en cierta medida es cierto, y por eso no escribo absolutamente todas las ideas que se me ocurren. En cambio dejo que las ideas locas, las nuevas, las antiguas, las complicadas y las simples, dejo que todas se apilen en mi subconsciente y generen masa crítica. Y cuando resurgen, es porque el geiser de ideas está alcanzando una buena temperatura. Solo entonces escribo las ideas en forma de historia resumida.

Me gusta planificar las historias que escribo. Pero no soy uno de esos planificadores obsesivos, no soy el tipo de escritor “ingeniero” que necesita saber todo lo que ocurre, porque una vez que planifico la historia completa al detalle ya no quiero escribirla. En cambio hago un plan general que contiene los elementos más relevantes de los personajes, el ambiente, la trama y el/los conflicto(s). Luego me permito descubrir los detalles a medida que los escribo. Esto hace que el primer borrador no sea perfecto, pero me da la oportunidad de corregir y editar y reescribir y ese proceso me parece incluso más interesante y entretenido que escribir.

¿De dónde vienen las ideas?

De la experiencia, de la lectura, de las conversaciones con amigos y desconocidos. De ver películas buenas y películas malas, de leer libros exitosos y otros con mala crítica. De los recuerdos reprimidos. De los sueños y esperanzas.

Todas se quedan guardadas en alguna parte. Yo digo que mi cabeza es una juguera, el mundo entra a través de mis sentidos, y la pasta resultante se cuela y decanta hasta convertirse en ideas que me apasionan.

No es obligación que sepas de dónde provienen tus ideas creativas, pero sí es un buen ejercicio asociarlas con algún momento o elemento concreto de tu experiencia personal. De esa manera las ideas tienen sentido en tu proceso mental y al igual que los fantasmas que te atormentan, una vez que puedes explicarlas ya dejan de ser un misterio y las puedes escribir con toda libertad. Es un proceso liberador.

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