Los libros son activos, no son productos

Esta mañana leí un artículo de Kristine Kathryn Rusch titulado Business Musings: Writing to Market acerca de los autores que persiguen las modas de mercado y los autores que son rechazados en las editoriales porque escriben fuera de la tendencia, entre otros temas fascinantes.

Y una idea me quedó dando vueltas: que los libros son activos, no son productos.

A book doesn’t sell once. It can sell a million times, and still remain on your balance sheet as an asset. To sell a million widgets, you need to produce a million widgets (…) Writers are not creating widgets. We’re creating a single property that can then be used in hundreds of different ways —and still remain in our hands as an asset, year in and year out.

Traducción: Un libro no se vende solo una vez. Se puede vender un millón de veces, y aún permanecer en tu balance general como un Activo. [En cambio] para vender un millón de cachivaches, necesitas producir un millón de cachivaches (…) Los escritores no creamos cachivaches. Estamos creando una propiedad singular que puede ser usada en cientos de diferentes formas y aún permanecer en nuestras manos como un Activo, año tras año (traduje libremente “widget” como “cachivache”, a falta de una mejor definición).

Lo que Kristine explica es revelador: un libro auto-editado es propiedad absoluta del autor(a) y permanece en su poder toda su vida, convirtiéndose en un Activo que puede generar ganancias acumulativas durante todo ese tiempo e incluso después de su muerte.

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