Escribir terror en el siglo XXI

Le Pulpo

Escribir terror parece tan fácil como decir que las situaciones son ominosas y aterradoras, o que viene un monstruo. Pero es mucho más difícil que eso.

Todos tenemos una idea de lo que es el terror, como g√©nero narrativo. Lo hemos visto, lo hemos le√≠do, lo sentimos en nuestras vidas. Pero cuando se trata de escribir terror, la noci√≥n b√°sica de qu√© es y c√≥mo se escribe est√° muy lejos de cumplir con la base misma del g√©nero: que aterre al lector (y que deje una cicatriz, peque√Īa, que no se borre tan pronto se cierra el libro).

En “El Traje del Muerto” de Joe Hill (Heart-Shaped Box) hay una escena en la que el protagonista mira por la ventana de la casa y ve el fantasma de una ni√Īa que desapareci√≥ sin dejar rastro, de la mano del sujeto que la rapt√≥. Su fantasma indefenso te mira esperando que la rescates. T√ļ como lector vives el horror angustioso que experimenta el protagonista, la impotencia de no poder auxiliar a un ser amado; y si tienes hijos, tus propios horrores se manifiestan.

Esa escena se quedó conmigo, no es algo que pueda olvidar. Se conectó con mis miedos y los hizo tangibles. Como ésa hay muchas más, no solo en los libros, sino también en las películas y en los medios de comunicación.

F√°brica de miedo

Si quieres escribir terror f√°cil, enciende el noticiario y ver√°s algunas tragedias que ocurrieron a pocas personas. Estad√≠sticamente hablando, es normal que ocurran cosas horribles en una sociedad compleja y aspiracional como la nuestra. Y si haces el ejercicio todos los d√≠as, se repetir√°n las mismas noticias con distintas personas, la misma m√ļsica estresante de fondo, la misma estad√≠stica m√≠nima convertida en tendencia alarmante, y paulatinamente la sensaci√≥n de indefensi√≥n se apoderar√° de tu inconsciente. Te podr√≠a pasar a ti.

Eso es Terror: recrear una situación ficticia de miedo e inquietud en la imaginación del que asiste a la narración, apelando a su inconsciente.

El monstruo es una met√°fora

Documental My Amityville Horror

En algunas pel√≠culas de terror hay un monstruo, en un espacio restringido (una casa o similar) del que es dif√≠cil o imposible escapar, y un pecado cometido por el protagonista de la historia; ese pecado es el portal de acceso del monstruo a la casa-o-similar. Este tipo de historia de terror se conoce obviamente como “el monstruo en la casa” (1) y es un modelo aplicable a miles de pel√≠culas como Alien, El Exorcista, Tibur√≥n, La Cosa, Atracci√≥n Fatal, Jurassic Park, Habitaci√≥n del P√°nico y m√°s.

El monstruo es el catalizador que permite contar una historia m√°s profunda. No es el protagonista, es la excusa que nos abre la ventana para conocer los miedos del protagonista. La casa puede ser un recinto, una nave espacial, un barco, una isla; y no puedes irte, solo puedes esconderte y correr, porque el monstruo viene por ti.

En el documental “My Amityville Horror” vemos al protagonista de la historia real que inspir√≥ las pel√≠culas, y su relaci√≥n con una casa nueva. Es √©l quien est√° “embrujado”, sujeto a la influencia de adultos que quieren creer en lo sobrenatural, y sometido a la violencia de un padrastro abusivo. No hay un monstruo en la casa, no hay fantasmas. Es su situaci√≥n la que se manifiesta como un monstruo en la narraci√≥n y es gracias a ese monstruo que conocemos la historia.

The-Babadook

En la pel√≠cula “El Babadook” tenemos un monstruo que es la representaci√≥n del miedo y la culpa y el odio que habitan dentro de la protagonista y tambi√©n de su hijo. Hay un monstruo en la casa, pero no es un monstruo real, es una met√°fora del monstruo interior que quiere salir y desahogar sus pulsiones criminales.

En las películas de Viernes 13, Jason representa a la sociedad conservadora estadounidense y su deseo de censura y castigo moral. En las películas de Pesadilla en la calle Elm, Freddy representa a nuestro inconsciente lujurioso y criminal.

Todas las historias de terror tienen un monstruo, pero no siempre es una criatura. En la película Los Otros, el monstruo es la negación. En Sexto Sentido el monstruo es lo que no podemos ver y que está ahí sentado junto a ti. En El Resplandor, el monstruo es la locura que se manifiesta.

El gore y la violencia porque sí no son terror

Final Destination 3

Tanto el gore como el porno de violencia apelan al morbo y la verg√ľenza y la n√°usea. Pero no al terror. Las series como Viernes 13 y Pesadilla en la calle Elm comenzaron como historias de terror, y por causa de su √©xito se fueron degenerando hasta convertirse solo en espect√°culos porno.

Personalmente evito este tipo de narrativas, en las que los eventos expl√≠citos de violencia, dolor, humillaci√≥n, tortura y muerte est√°n presentes solo para agregar “colorido” a la historia, son un condimento, o son el im√°n que atrae a un tipo de audiencia espec√≠fica que disfruta este porno sin sexo.

Hay veces en que estos elementos son necesarios para la historia, y se pueden manejar sin convertirlos en el foco de la atenci√≥n del lector. Pero no todos los autores lo logran sin caer en excesos que luego da√Īan su obra.

El terror se muestra, no se dice

La narrativa decimonona de Lovecraft est√° repleta de ejemplos en los que el narrador nos dice que algo es “ominoso” o “aterrador”, pero no llegamos a sentir ese terror. Por ejemplo, en su cuento “Desde el m√°s all√°” encontramos este p√°rrafo:

[…] vi la detestable máquina eléctrica brillando con una apagada y siniestra luminosidad violácea. Estaba conectada a una potente batería química; pero no recibía ninguna corriente, porque recordaba que, en su fase experimental, chisporroteaba y zumbaba cuando estaba en funcionamiento.

H.P. Lovecraft¬†en su cuento “Desde el m√°s all√°”

Lovecraft nos dice que la m√°quina el√©ctrica es “detestable” y que brilla con “apagada y siniestra luminosidad viol√°cea”, en vez de mostrar por qu√© la m√°quina es detestable y por qu√© su brillo de luminosidad viol√°cea es siniestro. Entiendo el contexto del relato, se escribi√≥ en otra √©poca, los adjetivos eran la herramienta predilecta de los autores y los editores prefer√≠an textos cortos, porque pagaban por palabra.

Pero hoy la manera de escribir es otra. El autor Brandon Sanderson en sus clases de escritura explica la idea detrás de la Pirámide de la Abstracción, que es una manera elaborada de mostrar la descripción concreta versus la descripción abstracta, y cómo ésta afecta a la narración y la velocidad del relato.

Pirámide de la Abstracción para Escribir Terror

A mayor descripci√≥n de un “algo”, √©ste es m√°s concreto. No es lo mismo “la chica guapa de cabello dorado” que “la rubia de veintitantos de jeanns ajustados, camisa semi transparente, lentes de marco grueso y pa√Īuelo de seda anudado al cuello”; la descripci√≥n abstracta dice algo gen√©rico del personaje y deja que el lector imagine todo lo que no se muestra, mientras que la descripci√≥n concreta muestra mucho m√°s del personaje y deja menos para la imaginaci√≥n.

Escribir terror es mostrar el ambiente con los cinco sentidos, todo lo que sienten los personajes debe ser utilizado de distintas maneras para generar un ambiente sensible que se conecte con el lector(a). Y esto solo se logra “mostrando”, siendo m√°s concretos con nuestro lenguaje.

En conclusi√≥n, escribir terror es…

Para escribir terror tienes que escribir acerca de un miedo personal, tuyo, extrapolando sus características en la forma de un monstruo (1). El monstruo es una metáfora, y la historia es tu manera de enfrentar el miedo. Debes escribir con un lenguaje concreto, cargado de elementos sensoriales que se conecten con el lector a un nivel subliminal.

(1) “El Monstruo en la Casa” es uno de diez tipos de argumento (plot) definidos por Blake Snyder en su libro “Salva al Gato“, manual de gui√≥n cinematogr√°fico.

Agregar un comentario

Su direcci√≥n de correo no se har√° p√ļblico. Los campos requeridos est√°n marcados *