Resumen de un A√Īo Guajardo ~ 2017

Fatherzone

Este es un post personal acerca de m√≠, mi escritura y mi familia + amigos, y el a√Īo en que cumpl√≠ 40. Est√° todo relacionado as√≠ que tiene sentido dejarlo ac√°.

Descubrí que no tenía amigos

En realidad s√≠ los ten√≠a. Tengo amigos. Es una vuelta larga con final feliz, as√≠ que puedes seguir leyendo, el drama es breve. Y lo comparto porque puede ser √ļtil para otrxs que pasan por una crisis de ancianidad similar.

En febrero de este a√Īo me pas√© un fin de semana completo sicopateando los facebook de mis compa√Īeros de universidad, la mayor√≠a amigos y conocidos, a partir de una foto que uno de mis amigos public√≥ con √©l y varios amigos mutuos en una reuni√≥n concertada.

Al principio pens√© “qu√© bien que se junten” con genuina alegr√≠a. Luego un ruido, una sospecha. Investigu√© en profundidad sus facebook como el idiota que soy, y vi otras fotos, otras reuniones concertadas a lo largo de los a√Īos. Revis√© mis correos, los mensajes de redes sociales, cualquier medio por el que pudiera reconocer que s√≠ me hab√≠an invitado al menos a uno de esos eventos, pero no encontr√© ninguno.

Entonces formul√© una hip√≥tesis: “Mis amigos cercanos de la universidad no se acuerdan de m√≠”. Y me propuse desacreditarla, quer√≠a demostrar que estaba equivocado sin victimizarme ni dar l√°stima.

Entre todas las cosas que hice, saqu√© de mis contactos en facebook a todas las personas que conoc√≠ en esos a√Īos de universidad; era un pi√Īo enorme. Tiempo despu√©s recib√≠ algunas solicitudes del tipo “personas que podr√≠as conocer”; pero ning√ļn mensaje, ning√ļn llamado de atenci√≥n.

Me puse bien triste, no lo voy a ocultar. Se supone que soy un hombre adulto, pero estas cosas me llegan. Así que pasó el tiempo y seguí dando vueltas al asunto. Recién en Julio llegué a un veredicto y una revelación.

Primero, el veredicto: sí tuve amigos en la universidad, fuimos grandes amigos y estoy agradecido por esa amistad; pero duró lo que tenía que durar. Es ese tipo de amistades por proximidad, tan pronto me alejé del centro de gravedad que nos mantenía unidos, ya no quedaban razones para seguir juntos y de a poco me desvanecí hasta ser una anécdota.

Segundo, la revelaci√≥n: el hecho de tener a todos mis compa√Īeros de la universidad en facebook y seguir sus vidas, interesarme por sus posteos de guaguas y vacaciones, todo eso y m√°s, no son sin√≥nimos de amistad. “Seguir” a alguien no es lo mismo que ser “amigo” de alguien. Pero yo no me hab√≠a dado cuenta de mi cambio de estatus en la relaci√≥n, pasar de “amigo” a “seguidor”, y segu√≠a en modo “amigo”.

Las redes sociales, especialmente facebook, crean una ilusión de cercanía y contacto. Yo veía a mis amigos, los seguía, y eso mantenía de alguna forma la ilusión de amistad.

A fines de julio ya me había curado de la melancolía permanente y volvía la melancolía intermitente casi imperceptible, que corresponde a mi estado normal. Acepté que había mantenido una red de amigos imaginaria y que la razón por la que la amistad real se había diluido era tanto responsabilidad mía como de mis entonces amigos, ahora conocidos.

Nota 1: en ning√ļn momento contact√© a mis compa√Īeros de la U. Estaba enfadado con ellos y conmigo mismo, y quer√≠a ver si de alguna manera mi acto ego√≠sta e inmaduro les llamaba la atenci√≥n. Y cuando llegu√© a la conclusi√≥n varios meses despu√©s, dej√≥ de importarme si me contactaban o no. Si alguna vez nos encontramos en el futuro, no los voy a desconocer, eso ser√≠a pendejo; no les tengo rencor, por qu√© lo iba a tener. Hoy los miro, por si las moscas, y me alegro que est√©n bien.

Nota 2: la misión para el resto de mi vida es hacer nuevas amistades y mantenerlas. Hasta hice un Manifiesto de la amistad Guajarda que dedico con afecto a mi amigos y amigas.

  • Somos amigos aunque no hablamos ni nos vemos en meses*.
  • Somos amigos c√≥mplices en las buenas lides.
  • Somos amigos ya que en ocaciones me recuerdas, porque s√≠; me pasa lo mismo contigo.
  • Somos amigos en tanto t√ļ y yo sabemos y sentimos que somos amigos.
  • Somos amigos en las buenas y las malas, me preocupo por ti.
  • Somos amigos porque somos sinceros a√ļn cuando duele, tu opini√≥n me importa.
  • Somos amigos en esta vida y quiero que continuemos siendo amigos en la pr√≥xima**.

*incluye el chat.
**por favor no faltes a mi funeral.

Descubrí la fatherzone

Todos conocemos qu√© es la friendzone, “una relaci√≥n entre dos personas, donde una tiende a enamorarse y la otra no”. De ah√≠ viene el “te quiero como amigo”. Estar en la friendzone es vivir en esperanza amarga, lo sufr√≠ al principio de mis veintes y es triste. S√ļper doloroso.

La fatherzone es un concepto que acu√Ī√© a ra√≠z de mi crisis de las amistades infinitas, y que comenc√© a aplicar en el trabajo. Por muchos a√Īos me pregunt√© por qu√© mis compa√Īeros de laburo no me invitaban a sus brillos, cumplea√Īos, carretes, cualquier evento extra curricular no relacionado con el trabajo mismo. ¬ŅAcaso no somos amigos?

Pasa que estoy en una posición de desventaja. Tengo un puesto de liderazgo, pero al mismo tiempo no soy jefe de nadie y me considero un par entre mis colegas; aunque a la hora de hacer distinciones, resulta que soy un profesional Senior.

El asunto es que (y aqu√≠ se aplica el concepto de la fatherzone) por muy amigo que sea, no soy material para ser amigo en rigor, porque soy (o estoy en posici√≥n de) un jefe senior experimentado etc√©tera. Soy el “profe”, soy el “jefe” o “superior”, y por esa misma raz√≥n no estoy considerado en la lista de amigos para salir a tomar una cerveza y/o conversar de la vida.

Fue el descubrimiento Cuek del a√Īo, la fatherzone: persona en un estado permanente de suced√°neo de figura paterna part-time; alguien a quien se trata con deferencia ya sea por su autoridad o por respeto.

Al cabo que ni quería.

Nota 3: las veces que invit√© a mis compa√Īeros de trabajo a un cumplea√Īos o carrete o evento m√≠o, nunca lleg√≥ ninguno… 😔

Hacer comics, hacer películas

Descart√© esto hace a√Īos. Mi plan era y sigue siendo enfocar mis esfuerzos creativos y el poco tiempo libre que dispongo, en una sola tarea espec√≠fica: escribir / contar historias. Los formatos que m√°s me acomodan son el cuento largo y la novela corta; y descart√© el comic y el cine porque no estaba familiarizado con el formato de cada uno.

A principio de a√Īo descubr√≠ un curso gratuito de Pixar (en ingl√©s) que incluye un m√≥dulo completo acerca del storytelling para cine. Lo hice y fue muy revelador; adem√°s coincidi√≥ con ese periodo de melancol√≠a del primer semestre, as√≠ que surgieron algunas historias bastante poderosas. Aunque razones varias me obligaron a poner pausa a esto de escribir cine. Lo fascinante es que esas historias me atormentan, quieren que las escriba; y eso para m√≠, tal como dice el jefe King, es una buena se√Īal.

También terminando el primer semestre, participé en un taller de comic de Narrativa Gráfica con Felipe Benalides. Allí aprendí los pormenores del guión técnico de comic y comencé a escribir mi propia novela gráfica basada en esa novela inédita que escribí el verano de 1998. Y al igual que las películas, dejé de escribirlo por razones surtidas; pero me descubro pensando en planos y encuadres y estructuras de página al menos una vez al día. King estaría feliz.

Ahora que los d√≠as son m√°s c√°lidos y luminosos, es m√°s f√°cil encontrar tiempo para escribir. No me pregunten c√≥mo ni por qu√©, si el d√≠a dura 24 horas todo el a√Īo y las condiciones no han cambiado mucho desde que era pleno invierno.

Colección de cuentos

Est√° ah√≠, en la puerta del horno. Tengo que corregir/re-esribir un cuento espec√≠fico, y sale. Ya no qued√≥ listo para este a√Īo, eso lo tengo claro. Pero en serio, est√° a punto, est√° lista la portada desde el a√Īo pasado.

Adem√°s escrib√≠ un cuento de 11 mil palabras, concretando una idea que me persigue hace a√Īos a partir de otra idea inspiradora de mi amiga Marcela Godoy. Luego de darle muchas vueltas, lo dej√© en manos de una profesional de la edici√≥n. Estoy esperando a que salga de ese horno.

Una novela

Comenc√© a escribirla en noviembre de 2016, usando la t√©cnica del pomodoro. En julio de este a√Īo ten√≠a 10 mil palabras, y tom√© una semana de vacaciones para terminar de escribirla, pero no sali√≥ como yo quer√≠a y tuve que ir a la oficina y hacer encargos… Al final solo pude dedicar dos d√≠as y medio a escribir, llegando a las 20 mil palabras. Mi c√°lculo m√°s conservador me dice que esta historia no va tener menos de 50 mil palabras.

Tengo una docena m√°s de novelas a medio camino y cuentos largos sin terminar. No quiero cumplir 50 a√Īos con todos estos fantasmas de los libros no escritos persigui√©ndome, porque todas las semanas tengo algua idea nueva, una revelaci√≥n, o un ataque de ansiedad literaria.

Ya ni siquiera pongo fechas de muerte s√ļbita. Me obligo a escribir cada vez que puedo y cuando termino algo, reci√©n entonces veo qu√© har√© con eso.

Soy un hombre maduro. Soy feliz

Cerrando este resumen con lo m√°s relevante de mi a√Īo de vida n√ļmero 39, me queda destacar que nada ser√≠a posible sin el apoyo de mi Luc√≠a Gbriela. Su amor es una luz que me gu√≠a y me mantiene encaminado. Y nuestras hijas son la raz√≥n por la que vivo alegr√≠as enormes todos los d√≠as.

En mi círculo familiar todos están sanos y se ven alegres. El mundo podría estar a las puertas de un apocalipsis e igual haríamos un asado para celebrar que nos reunimos, porque sí.

Y a mis amigos y amigas que me leen, ya saben 😉.