En el tortuoso camino del autor independiente, tus pares son el enemigo

Ésta es una reflexión que surge desde distintas experiencias como autor independiente. Me temo que será una lata para [email protected], sorry, pero es necesario. Las enumero:

  1. Tus amigos y familiares son los peores críticos de tu obra.
  2. Cuando rebasas al segundo en una carrera, ¿en qué posición quedas?
  3. El que sobrevive no es el que corre más rápido que el oso hambriento, sino el que corre más rápido que el resto de los que escapan de la bestia.

El mundo del autor independiente y los escritores de literatura fantástica es un miniverso, es una burbuja. Dentro de ella están nuestros amigos, nuestra familia, nuestros compañeros de estudio o de trabajo y nuestros lectores que, de una manera u otra, forman parte de los tres anteriores. De paso, hago la separación entre compañeros de estudios y trabajo con los amigos, porque no todos los del grupo A pertenecen realmente al grupo B; para ser un “amigo” hay que ser algo más que una entidad que está presente la mayoría del tiempo en el mismo lugar que uno.

Digresión aparte, el mundo de los escritores es pequeño. Ni hablar de las solitarias y solitarios, introvertidos, y antisociales que también los hay; la burbuja social de estas personas es demasiado pequeña. Eso no es negativo, a algunos nos gusta el silencio y disfrutar del canto de los pájaros y el sonido de las olas en la playa.

Entonces el punto 1 de la lista es súper relevante.

¿Quién lee lo que escribes?

La familia y los amigos son especialmente difíciles a la hora de obtener críticas constructivas. Tal vez no quieran herir tus sentimientos. O quizá eres un idiota conflictivo y no quieren acabar en una discusión contigo.

Esto no significa que no puedas obtener buenas críticas de ellos de vez en cuando. Pero si tu objetivo es mejorar, y asumo que no te consideras “perfecto” porque nadie lo es, entonces necesitas buenas críticas que vengan de personas a las que no les importe tu pobre corazoncito ni tu insoportable ego.

Necesitas que alguien te patee el trasero (en un contexto literario). Necesitas que alguien te muestre dónde está lo aburrido de tu obra, dónde está lo que no se entiende; necesitas a alguien que te diga dónde puedes mejorar. Y eso es poco probable que te lo diga tu pareja o tu mejor amigo, incluso si es exactamente eso lo que esperas de ellos.

No basta con que te digan lo bueno, lo interesante, o lo entretenido. Se agradece, pero no es útil. Porque para eso tienes a tu familia y a tus amigos que te quieren y puede que les guste tu obra porque la escribiste tú, por sobre otras razones más objetivas.

La solución: busca lectores que no te conozcan, ¡en Goodreads está lleno! Pregúntales si pueden leer tu cuento o los primeros capítulos de tu novela, y si aceptan, pídeles expresamente que te digan dónde se aburrieron y qué cosas no entendieron. La gramática es irrelevante en esta etapa.

Y que no sean escritores, por favor, no. Otros escritores, especialmente los que escriben en tu mismo registro, solo te dirán lo grandiosa que es tu pluma, porque en el fondo se están validando ellos mismos. Defenderán corporativamente cualquier obra tuya que reciba crítica, porque en realidad están defendiendo la obra propia. Te mantendrán en un gueto de endogamia, en otra burbuja que no crece en lectores, que solo se alimenta de otros escritores alabándose mutuamente. ¡Eso es EL INFIERNO!

Y acá entra en juego el segundo punto, que es un chiste de lógica, usualmente la gente responde “primero”. Si rebasas al segundo en la lista, lo cierto es que quedarás segundo. Escribir y publicar es una competencia, es una carrera. No me refiero a qué ubicación tiene tu novela en la lista de los más vendidos de Amazon. Me refiero a que estás compitiendo por un puesto “entre los primeros”.

No quiero que se confunda esta idea con un deseo de ser el primero o estar entre los best sellers. Es cierto que me haría feliz, y podría financiar el sueño de dedicarme de lleno solo a escribir y crear. No, mi intención va más por el lado de entender a dónde quiero llegar. ¿Cuál es tu objetivo como escritor? ¿Sólo te interesa escribir?

¿Quieres ganar plata o quieres tener muchos lectores? La opción B lleva paulatinamente a la A. Y para lograrlo tienes que destacarte, publicar por tu cuenta, demostrar que tienes calidad y que tu literatura es interesante para muchas personas (aparte de tus familiares y amigos). Recuerda que tu miniverso es una burbuja. Tienes que ampliar esa burbuja, de alguna manera. Tienes que superar a tu competencia.

Y así llego al tercer punto. ¿Quién es tu competencia?

No estás compitiendo con los maestros ni con los best sellers. En el mezquino mundo de la literatura súper ventas, hay unos pocos nombres que se destacan por ser lectura de públicos variados. Escribir fantasía y que te lean personas que no están interesadas particularmente en la fantasía, ¡y que les guste lo que escribiste!, eso es una hazaña. Me sueña Neil Gaiman como un eco. ¿Quieres competir con Gaiman, en serio?  Puedes aspirar a brillar como brilla él, que puede romper las reglas como le da la gana (a nivel de argumento literario, punto de vista y otras) y salirse con la suya. Pero antes tienes que tener una base de lectores que crean en ti y en la calidad de tu obra.

Hoy, tu competencia son todos los otros autores de fantasía y terror y ciencia ficción que están en tu misma posición. Son tus pares. Son tu enemigo. Incluso si tus mejores amigos son también escritores, seguramente son tus amigos porque tienen tantas cosas en común. Ellos también son tu “enemigo” en esta carrera por destacar en la literatura fantástica.

No lo vean como una lucha despiadada, es mucho más simple y humano y se explica con la siguiente imagen: la bestia es la inacción, el aburrimiento, la depresión, el no hacer; te persigue y se va a comer tu cabeza un día de estos. Acabarás decidiendo que escribir “no es lo tuyo”, que la crítica es insensible, que nadie te lee. La bestia te hará creer esas cosas y muchas más. Dejarás de ser escritor.

Para escapar de esa bestia tienes que escribir, tienes que acercarte a tus lectores y realizar acciones concretas para que ese grupo que te lee crezca y viralice su gusto por leerte. ¡No es tan difícil! Evita escribir lo aburrido y lo difícil de entender, pon atención al detalle, a la forma y la estructura de lo que escribes, a la profundidad de tus ideas. Sé consecuente. ¡Publica! Autopublica, no es tan terrible. Y de a poco llegarán esos lectores.

No te desveles pensando en cómo llegar a esa cúspide, preocúpate más por sobrepasar a todos los otros escritores y escritoras que no tienen el músculo literario que se necesita para escapar de la bestia. Y para hacerlo ya sabes, mejoramiento continuo, amplía tu burbuja, crea una marca en torno a tu presencia literaria, sé abierto y generoso con otros autores que no quieren ser devorados. Y te va ir bien.

Te va ir bien.

 

 

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