Midsommar

Escribir desde la incomodidad

Publicada el 6 de Enero de 2020.

En la sección “Acerca de estos cuentos” publicada en Furia de Estrellas hago un comentario que decidí incluir a última hora:

En 2013 habría escrito estas mismas historias desde la seguridad y la pereza. Hoy lo que me da pereza son las historias sin intenciones ocultas. Las historias fofas que huelen a papas fritas. Las historias que no imprimen algo de la arrogancia de quien las crea… Y eso es lo que ofrezco. Los cuentos de esta colección son Caballos de Troya arrogantes que transportan segundas intenciones.

Con todo lo arrogante que suena, no quiero arrogarme el título de “autor que escribe desde la incomodidad”. Porque lo cierto es que la mayoría lo hace de forma inconsciente.

Lo que pretendo decir a mis compañeras y compañeros escritores que vivimos en el Chile de 2019 y 2020, es que la mayoría de sus historias no me son interesantes. Suena duro, pero tengamos en cuenta que lo que yo digo en mi blog es más una declaración personal y no un análisis general. Otros autores/lectores seguramente tienen ideas más amables acerca de la fantasía y ciencia ficción + terror chileno; y probablemente piensan duramente de mis historias. Así que digamos que estamos parejo.

Durante la primera etapa de la producción de una antología que se lanzará esta semana, tuve la oportunidad de leer la mayoría de los cuentos que llegaron y que cumplían con las bases holgadas que definimos en la convocatoria. En el proceso participaron otros autores/editores aparte de mí. Mi rol consistía en leer los cuentos y producir comentarios constructivos. Y en varios de los cuentos presentados, mi comentario principal fue que el cuento trataba de una “situación”, no de una “historia”.

Ya lo mencioné antes en este blog y no está de más ser majadero al respecto: un cuento con historia, por muy corto que sea, tiene estructura dramática y arco del protagonista: o se redime o se revienta.

En cambio un cuento situacional no tiene tal arco: ningún personaje cambia o crece o se justifica en sus actos; en un cuento situacional cosas pasan y ya. Como en una película de J.J. Abrams: puro plot, casi nada de escenas.

Durante ese proceso de la antología, comenté esto a les autoræs que a mi parecer tenían una situación y no una historia. Recuerdo que en la mayoría de los casos se alcanzó una edición satisfactoria y espero que les autoræs con los que trabajamos entonces lo sientan igual.

Ahora, yo también suelo escribir situaciones en el primer borrador mamarracho. Pero esos cuentos se convierten en historias a medida que los edito. El problema es que para hincar el diente en la historia profunda, tengo que ahondar en subtextos y contextos sobre los que usualmente no tengo control. Las historias son sobre algo y lo descubro cuando las escribo. Y puede ser un proceso sanador, pero también doloroso.

Por eso hablo de historias con intenciones ocultas. Algunes lectoræs se conectarán con los subtextos y otros no. Algunes lectoræs captarán la incomodidad con la que escribí, edité y elegí no auto censurarme. Otros me leerán y no sentirán nada. Todas esas experiencias son correctas, no pretendo causar shock en nadie; solo espero conectarme con las personas que como yo sienten el mundo que nos rodea de una manera… hmmm, especial.

Por eso digo que no me gustan las historias fofas que huelen a papas fritas. Ésas que son situaciones que no ahondan en algo más importante que los phew phew. Pero no soy el autor de esos cuentos, no me voy a meter a editar algo que no es mío y que no me corresponde. Menos aún si le autor siente que no hay una coma que tocar.

Tampoco voy a decir qué historias son ésas. Me reservo el derecho al silencio y al olvido. Porque son olvidables. Y me disculpo. Pero incluso ahora trato de recordar los cuentos situacionales de la antología y no se me viene ninguno a la memoria. Cuentos que son situaciones olvidables. Potencial no alcanzado.

Ahora, unas palabras acerca de lo que espero de este

2020

Este 2020 que comienza retomaré la escritura en el blog y en mis cuentos y novelas; con calma. Todos los años comienzo con ímpetu, pero al llegar diciembre me doy cuenta que no logré ninguna de mis metas. Así que nuevamente no habrá metas. Solo definiré líneas de trabajo.

  • En el blog ahondaré sobre los conceptos de texto, subtexto y contexto, en torno a mi tesis del Caballo de Troya: el tema. Lo entiendo y lo practico, pero me falta bastante para hacerlo una parte nutritiva de mi discurso.
  • En mi escritura, solo espero avanzar. Nada más. Avanzar y eventualmente terminar una de las novelas que está ahi gritándome que la escriba. Porque una vez que el borrador mamarracho está terminado, el trabajo difícil ya se hizo y comienza la segunda etapa sobre la que tengo total control: la edición.
  • Seguiré ahondando en mi conocimiento de escritura cinematográfica. Estoy leyendo los guiones de las películas que más me fascinan, esas que dejan huella, incluso algunas que dejaron secuelas. Por ejemplo Midsommar. Los que la vieron, entenderán.

Eso es por ahora.


 

Artículos relacionados: