El “problema” de la originalidad

¿Avatar copia a Pocahontas?
¿Quién le copia a quién?

¿Es posible ser original? En todas partes oigo y leo que la originalidad es “imposible”, que todo ya está hecho y que ahora solo hacemos “derivados” de obras que nos parecen exitosas, con el único objetivo de montarnos sobre ese éxito.

Pienso en Avatar, que no es otra cosa que Pocahontas en un planeta extraño. Me acuerdo de Eragon, que es la historia del Héroe de las mil caras replicada al pie de la letra.

¿Y Pocahontas a quién le copia?
La semejanza entre dos historias no convierte una en copia de la otra.

Tal vez no se puede ser original, no ahora ni nunca. Es difícil especialmente desde la ignorancia, cuando tu historia se parece mucho, demasiado, a otra y no lo sabes hasta que alguien te lo restriega en la cara.

Lo cierto es que todas las historias derivan de alguna otra, que a su vez proviene de algún miedo primigenio. Así nacieron los mitos y las teologías originales, que luego derivaron y se especializaron. No podemos escapar de la historia embebida en nuestro ADN.

Pero tampoco hay que ser tan melodramático. Avatar es muy parecido a Pocahontas, que a su vez es una leyenda filtrada por el paso del tiempo hasta convertirse en una historia de amor trascendente. Sigue la estructura de las películas de Hollywood y se puede analizar dividiendo la historia en siete piezas relevantes. ¿Qué tal si tomo esta historia y en vez de hacerla en el espacio, la hago con sirenas? Se me acaba de ocurrir la historia de la Sirenita.

La originalidad es un objeto valioso y difícil de obtener. Y como es tan lejano y difícil de alcanzar, puedo optar a la segunda mejor opción: crear historias que tengan algo que las ubique por sí mismas en un lugar diferenciador, incluso si son claramente derivadas.

Ahí tienes Crepúsculo y la mayoría de las obras etiquetadas como “romance paranormal”. Todas son derivadas de alguna otra obra derivada, muy lejanas de su fuente que puede ser Drácula, Frankenstein o La Momia, con extraterrestres o zombies.

Todo es posible. Lo único que no podemos hacer, so pena de ser tildados como plagiadores, es copiar descaradamente una historia, reescribirla sin cambiar los elementos que la identifican, y presentarla como una obra propia y original. Eso es estúpido.

Publicado originalmente en otro de mis blogs.

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