Escribir desde la oscuridad

Escribir desde la oscuridad puede ser terapéutico. Pero también pude reanimar traumas. Y la re-traumatización pude ser peor que la búsqueda de una sanación personal.

La metáfora de «la oscuridad que habita en tu interior» tiene un peso poético que nos hace sentido, porque somos así de dramáticos. Así que sigamos el juego. Sigamos diciendo que tenemos esa oscuridad. Y que podemos usarla para escribir, para conocer la sombra y caminar con ella.

Hay eventos en nuestras vidas que no queremos revivir. Pero la pulsión creativa nos empuja desde el inconsciente a usar esos eventos en nuestras creaciones. Nuestro inconsciente es así, ese es su trabajo. Y sabemos que no nos dejará tranquilos hasta que hagamos algo al respecto.

La misión, si decides aceptarla, es buscar esos elementos de tu historia personal que quieres explorar, para usarlos en un relato. Pero no transcribas el evento asociado a esa historia personal, este no es un ejercicio autobiográfico.

En vez de enterrar más la espina, ten esa historia tuya en tu mente, en la punta de la lengua, en una burbuja que flota ahí encima mientras escribes. Y relata otra historia aledaña, de algo que le ocurrió a otra persona, en otras circunstancias, con otro desenlace.

No revivas tu trauma tratando de escribirlo. Ese es mi consejo. Otros autores te dirán que enfrentar tus horrores es el mejor camino para exorcizarlos. Yo opino diferente.

Yo le doy poder a esa parte negra de mi inconsciente, la que construye los sueños intranquilos y las pesadillas con despertares angustiosos. Le permito que esté presente mientras escribo alguna historia, que tal vez no voy a terminar.

Este ejercicio es eso, un ejercicio nada más. Y si sale algo que te conmueve o que quieres compartir, por favor hazlo. Pero no lo tienes que compartir si no quieres.

La oscuridad personal es rara, caótica. Está en ti, camina contigo, es tu sombra. Pero no se muestra siempre, sino cuando menos la quieres cerca.

Hay sombras enormes y hay oscuridades pequeñas. Hay oscuridades livianas y hay sombras que se sienten como el peso de toda una familia sobre los hombros. No siempre sabemos de qué está hecha esa oscuridad.

Y salga lo que salga de escribir desde la oscuridad, debes saber que esa historia salió de ti y que puede responder a alguna pregunta que aún no formulas, o puede que no te suene a nada. Dale con esa paciencia, que sumando historias se construyen las vidas.

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