Los Niños Monstruo, en Amazon

¡«Los Niños Monstruo» ya está a la venta!

En este post cuento mi experiencia escribiendo la novela; y NO contiene spoilers ;)

Esta novela autoconclusiva —y el resto de novelas que compondrán la serie «Lockwar»— surgió cuando leía el sexto libro de la serie de H. Potter (2006/2007). Las inconsistencias de este libro me llevaron por una espiral creativa de fanfictions «correctores», que pronto derivaron en ideas originales, fuera del universo del joven Potter.

Recuerdo que en 2007 hacía larguísimos viajes desde Puente Alto hasta Providencia, en los que me la pasaba escribiendo en una libreta pequeña las ideas y secuencias acerca de los personajes y los porqués de sus historias personales. Hice tantos backstory épicos en esas libretas que creo que podría armar una especie de Silmarillion solo con mis notas. Así de intenso. Y así fue como nació la historia de un brujo llamado Benjamín y yo la tenía que escribir.

La experiencia me ha demostrado que las historias se escriben solas cuando yo, el autor, estoy preparado para escribirlas. La preparación en mi caso consiste en muchos elementos que operan como capas sedimentarias, que cuajan y se solidifican. Entre ellas cuento con mis experiencias emocionales, investigación académica, una cierta nitidez de las imágenes que se forman en mi cabeza cuando pienso en los personajes en determinados contextos o actividades; y varias capas más.

O dicho de otro modo: cuando no he estado preparado, es cuando he abandonado.

Y por eso es que la historia se me escabullía cada vez que quería sentarme a escribir. Una parte importante de esta ficción transcurre en periodos de la historia en los que yo era demasiado joven o no había nacido. Y no importa cuántos documentales o libros leyera, ni cuántas veces visitara la hemeroteca de la Biblioteca Nacional para ver microfichas con noticias del año de la cocoa… La historia no cuajaba. Se sentía como una pieza de época de bajo presupuesto, onda cavernícolas vestidos con arpillera.

Soy capaz de sacarme un almuerzo cavernario con lujo de detalle sin investigar ni un solo petroglifo. No se trata de falta de creatividad, sino de la dificultad para conectar sutilezas y que tengan sentido en mi cabeza, para que luego se reflejen en el relato cuando lo escribo.

Y «Los Niños Monstruo» está repleto de guiños.

Yo quería jugar con la atmósfera.

Yo quería mostrar la psiquis del protagonista.

Yo quería hablar del invierno de 1984 en la Región Metropolitana.

Yo quería plasmar memorias que no son necesariamente mías.

Y para lograr lo que quería, necesitaba saber cuánto costaba el kilo de pan, qué música se escuchaba en las radios y dónde partía el recorrido Expreso Santiago-Puente Alto, entre un puñado de detalles irrelevantes con valor incalculable.

Así que entre 2007 y 2019 hubo varios comienzos fallidos. Escribí retazos. También comencé a escribir la que iba a ser la primera de varias novelas, con el software yWriter5, y perdí todo ese trabajo por una mezcla maldita de bugs y Windows XP.

Había una escena, una pieza del rompecabezas que se podía contar como «mirando desde afuera». Y en 2019 la escribí. Ese cuento se llamó «Aquí Duerme el Diablo» y si te da curiosidad, se puede leer en la antología Poliedro Seis y en mi colección Furia de Estrellas.

Durante 2020 no pasó gran cosa. Escribí poco, no concreté nada. Pero iniciando 2021 ese cuento me decía que quería una expansión. Y eso hice. Investigué, vi películas, escuché entrevistas, leí artículos escritos en la época, escuché la música, encontré el precio del pan… y de a poco las capas se fueron asentando.

Primero reescribí el cuento y seguí la hebra, hasta que en agosto de 2021 terminé de escribir la novela. En el camino me detuve varias veces para buscar algún detalle superficial, o para transitar por los lugares donde transcurre la historia. Y cuando terminé de escribir el borrador, recién en ese momento fue evidente para mí qué es lo que realmente quería decir con esta novela. Ciertos patrones, algunas particularidades del protagonista, la interacción con los demás personajes… No estaban en mis planes. Y lo que resultó fue muy interesante.

Releí y edité y reescribí tanto como pude, siempre con la meta de terminar el manuscrito al inicio de septiembre. Quería la novela publicada el día de mi cumpleaños Nº44. Y lo logré, aunque me pasé unos días de largo por culpa de una fiebre que me dejó en cama por varios días. Y no era covid.

Hoy mismo repasé el texto durante la mañana, en busca de problemas y errores. Podría pasarme un mes más editando el material, pero eso sería recalentarlo de más. Así que hoy, antes de la hora de almuerzo, presioné el botón para PUBLICAR en Amazon. Y ya está.

No se imaginan la satisfacción. Es mi segunda novela solista publicada, después de «Sordomudo». Y quienes me conocen saben que soy un acumulador compulsivo de proyectos iniciados pero jamás terminados. Espero que con este impulso, pueda acumular suficientes sedimentos para ir completando otros proyectos que están a la mitad.

Desde ya dejo hecha la invitación a leer mi novela «Los Niños Monstruo». Y no olviden dejar su reseña en Goodreads, después de leerla ;)

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