Terminé de escribir otra novela

Y quiero agregar, para gloria de mi ego, que lo logré porque me lo propuse y porque

SABÍA DÓNDE QUERÍA LLEGAR.

En diciembre de 2011 tenía la idea. Así de antigua es esta historia, que hoy por fin puedo decir que está escrita (en borrador) y que puedo comenzar a editar, cuando me dé la gana, con verdadera calma. Porque necesita trabajo, y harto. ¡Pero la parte más difícil ya está terminada!

A mediados de 2015 me tomé unas semanas de vacaciones y escribí las primeras 20k palabras. Desde entonces lo releí y trabajé mucho, pero no avanzaba. Sabía qué quería decir y en qué orden, con qué personajes y en qué contextos, etc. Pero no la escribía. Siempre tenía una excusa para no avanzar.

Hasta ahora. Tomé vacaciones exclusivamente para dedicarlas a la escritura y aprovechar un feriado largo. Me decidí a trabajar todas las horas que pudiera, y así lo hice, porque ya era el colmo que no escribiera nada de lo que me proponía.

En total, contando hoy, escribí 28k palabras en 7 días. Un promedio de 4k palabras diarias. Y la novela quedó en hermosas 48k palabras.

Estoy orgulloso. No sé de qué otra manera podría expresar lo que siento. No es la primera novela que escribo ni la última. Pero es la primera vez que sigo este régimen estricto y además, pude terminar una historia que comencé a planificar hace casi 11 años.

No diré qué novela ni de qué trata ni nada, porque planeo presentarla en un concursillo.

Todavía me quedan unos días de vacaciones. Esta noche decidiré qué otro proyecto avanzaré. Y quién sabe, capaz que lo termine ;)

Cómo lo logré

En 2015 armé la breve guía de qué es lo que quería que ocurriera en la historia, dónde, con quiénes y por qué. No ocupa más de una plana, y la podía revisar de tanto en tanto.

En ese oultine, cada bloque de la historia tenía la misma estructura de acción/pregunta/consecuencia. Algo como esto:

[cuando algo ocurre], [protagonista persigue un objetivo]. ¿Pero lo logrará, a pesar de que [oposición]? = [resultado] & [consecuencia]

No es una ecuación. Es una de muchas herramientas que utilizo para ordenar mis historias. Y en este caso, se trataba de ocho bloques como este. Los llamo bloques, pero ustedes los pueden llamar capítulos o escenas; son trozos de la historia que obedecen a la estructura de acción/pregunta/consecuencia.

No recuerdo bien cómo lo hice en 2015. Era invierno y todo el mundo insistía en interrumpirme, así que avancé solamente 20k palabras.

Esta semana reciente, tengo muy fresco qué hice.

Primero releí todo lo que tenía escrito. En realidad, hice que un software me lo leyera. Y mientras lo hacía, yo iba tomando notas y haciendo dibujos de personajes y mapas, para ubicarme bien. Después revisé el outline de una plana, tomé algunas decisiones y modifiqué el final. Todo esto un día lunes en la tarde, tomando mate.

El día siguiente comencé escribiendo, en el punto donde había dejado la historia varios años antes. Eso, así fue. Me senté a escribir y escribí. Suena fácil, pero tuve que esforzarme, y forzarme también, para comenzar.

Por qué hago esto

Me encanta, me fascina, me alucina un montón, ir descubriendo aspectos de la historia y de los personajes mientras escribo. Por eso mis outlines son breves. Necesito saber hacia dónde voy, necesito conocer el mapa de mi historia antes de comenzar a escribir. Pero no necesito saberlo todo con lujo de detalle. Muchas cosas se me ocurren en el momento, o vienen a mí cuando estoy en la ducha.

Una gran cantidad de las ideas que surgieron durante este proceso me obligarán modificar las cosas que ya están escritas. Y me parece fantástico. Plantar esta idea acá, definir este aspecto de la personalidad por allá, corregir este nombre, cambiar esta descripción, etcétera. Es parte del trabajo, que me tocará hacer a partir de ahora.

Si quieres saber cómo edito mis textos, te invito a leer «cómo editar un libro» acá mismo.

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