Diversidad demográfica

Escribir para la diversidad demográfica

Publicada el 3 de Mayo de 2020.

David Farland en su libro «Million Dollar Outlines» pone a disposición su experiencia trabajando en la industria de la entretención estadounidense. El libro define algunos estándares y propone reglas de escritura a los creativos como nosotros.

Para demostrar sus teoremas, hace un análisis profundo de las 50 películas que más recaudaron en la taquilla (hasta 2012), así como 20 novelas best seller. Y en todas ellas encontró puntos en común:

  • Estas historias nos transportan a otro tiempo y otra realidad.
  • Estas historias están dirigidas a la diversidad demográfica.
  • Estas historias tienen un alto valor de resonancia emocional.

En otros artículos hablé de la resonancia. En éste comentaré acerca de la diversidad demográfica y cómo el éxito de algunas historia se logra apelando a públicos amplios y no a nichos herméticos.

La diversidad demográfica

La demografía es una ciencia que estudia estadísticamente las poblaciones humanas; su dimensión, estructura, evolución y características generales, ​así como los procesos concretos que determinan su formación, conservación y desaparición.

Wikipedia

Farland en su libro pone de ejemplo a Harry Potter y la Piedra Filosofal. Es un libro para niños, inicialmente. Pero los que lo hemos leído más de una vez sabemos que no es tan así. La portada, la descripción, el marketing y todo apunta a que es un libro dirigido a niños. Pero al leerlo nos damos cuenta que sus personajes son más que solo niños que tienen aventuras mágicas.

La demografía amplia de Harry Potter
La patota diversa.

Hay adultos que los ayudan y hay adultos que se oponen. Hay niños conflictivos. Hombres y mujeres de distintas edades. Y también hay diferentes etnicidades, aunque predominen los de piel lechosa. Está toda la demografía del Reino Unido representada en siete libros. Un lector podría no sentirse representado por el protagonista, pero sí por alguno de los otros personajes.

Dumbledore's Army
Dumbledore’s Army

Para Farland el éxito de los libros y películas de Harry Potter es que apelan a niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres (y un subtexto LGTB). Y aunque los protagonistas son default, la receta para el éxito estaría en escapar del default y construir personajes que representen a toda la humanidaa y no a una tribu particular.

El default

Se entiende por «default» o «por defecto» aquél valor que se obtiene cuando hay un fallo o cuando no hay un resultado concreto. Es un concepto común en programación, «si todo falla, entonces que muestre un mensaje default».

En nuestro círculo amplicado de creativos que hacen de todo, el default es la primera respuesta y la más recurrente a la hora de crear algo. Es nuestro cliché creativo. Y es también la manera en como nos han entrenado desde niños a entender y aceptar el mundo en que vivimos.

Por default creamos protagonistas hombres blancos cisgénero, bien macho, joven o adulto pero nunca viejo. Por default creamos damiselas en peligro que necesitan ser rescatadas, súper sexy y atléticas y jóvenes dentro de lo aceptado. Por default el final feliz es cuando el protagonista logra lo que quiere y además se queda con la chica guapa.

Demasiado default
Él se acerca a los cuarenta. Ella acaba de cumplir veinte. Típico.

Por default es aceptado que una niña se puede enamorar de un hombre adulto. Es un default que viene de la época en que casar a las hijas «cuando están en edad de merecer» era costumbre y seguro que la casaban con un hombre adulto de buena posición, un viudo, un veterano, o alguien que se haga cargo de ella. Es un default propio de la época en que las hijas se entendían como un problema. Hay más razones problemáticas a por qué es un default. Y aún quedan lugares así en la tierra.

Por default es impensable y horrible imaginar a una mujer adulta enamorada de un adolescente. Sería aceptable que el adolescente tenga una fantasía con una mujer adulta, pero no al revés. Por default el hombre puede representar arquetipos de cazador y guerrero. Por default la mujer puede representar arquetipos de madre y cuidadora. El mentor es hombre. La bruja es mujer. Default. Default. Default.

El personaje Ripley de Alien fue escrito con el default en mente. En ninguna parte del guion dice que es hombre o mujer porque se asumía el default. Y Ridley Scott escogió a una mujer para el rol.

Gavilán de Terramar es un hombre de piel oscura, en los libros de Úrsula. Pero en la horrible miniserie de The Sci-Fi Channel escogieron a un blancucho como protagonista. La misma Úrsula estaba decepcionada de cómo habían masacrado su obra para hacer ese bodrio de bajo presupuesto.

Arte de Rebeca Guay para las Tumbas de Atuan
Gavilán y Tenar en las Tumbas de Atuan.

La mayoría de los personajes de mis libros de fantasía y ciencia ficción acerca del futuro no son blancos. Están mezclados; son arcoíris. En mi primera gran novela de ciencia ficción, La mano izquierda de la oscuridad, la única persona de la Tierra es un hombre negro, y todos los demás en el libro son inuit (o tibetanos) marrones. En las dos novelas de fantasía en las que se basa la miniserie (Terramar), todo el mundo es marrón, rojo cobrizo o negro, excepto el pueblo kargish en el este y sus descendientes en el archipiélago, que son blancos, con cabello rubio claro u oscuro. El personaje central Tenar, un Karg, es una morena blanca. Ged (Gavilán), un archipiélago, es rojo marrón. Su amigo, Vetch, es negro. En la miniserie Tenar es interpretada por Kristin Kreuk de Smallville, la única persona en la miniserie que representa a todos los asiáticos. Ged y Vetch son blancos.

Mi esquema de color fue consciente y deliberado desde el principio. No entendía por qué todos en ciencia ficción tenían que ser un pálido llamado Bob o Joe o Bill. No entendía por qué todos en la fantasía heroica tenían que ser blancos (y por qué todas las mujeres líderes tenían “ojos violetas”). Ni siquiera tenía sentido. Los blancos son una minoría en la Tierra. ¿Por qué no seguirían siendo una minoría, o simplemente serían absorbidos en el grupo genético de color más grande en el futuro?

La tradición de fantasía en la que escribía provenía del norte de Europa, por lo que se trataba de personas blancas. Soy blanca, pero no europea. Mi gente podría ser de cualquier color que me gustara, y me gusta el rojo, el marrón y el negro. Fui un poco astuta acerca mi esquema de color. Supuse que algunos niños blancos (los libros fueron publicados para “adultos jóvenes”) podrían no identificarse directamente con un niño marrón, así que facilité la información sobre el color de la piel gradualmente, con la esperanza de que el lector se metiera “en la piel de Ged” y recién entonces descubre que no es blanco.

Nunca fui interrogada sobre esto por ningún editor. No se planteó ninguna objeción. Creo que esto es un gran reconocimiento para mis primeros editores en Parnassus y Atheneum, quienes compraron los libros antes de que tuvieran reputación.

Pero tuve un sinfín de problemas con la portada. No en la gran portada de la primera edición —un fuerte perfil rojo-marrón de Ged— o con las cuatro bellas pinturas de Margaret Chodos Irvine en el set de tapa dura del Atheneum… El primer Mago de Terramar publicado en UK fue un sujeto pálido, caído, tipo lirio. Grité al verlo.

Poco a poco obtuve un poco más de influencia, un poco más sobre las portadas. Y muy, muy, muy gradualmente, los editores pueden estar comenzando a perder su miedo ciego de poner una cara no blanca en la portada de un libro. “Daña las ventas, daña las ventas” es el mantra. ¿Sí, en serio? En mis libros, Ged con una cara blanca es una mentira, una traición, una traición al libro y al lector potencial.

A Whitewashed Earthsea. How the Sci Fi Channel wrecked my books.
By Ursula K. Le Guin. Posted Thursday, Dec. 16, 2004

«Whitewashing» o «blanqueo» es lo que ocurre cuando dejas una obra emblemática con protagonista no-blanco en manos de productores que solo piensan con el default. Para ellos el default es sinónimo de ventas, porque a todos nosotros nos han lavado el cerebro desde niños para que aceptemos el default. Y lo consumamos sin cuestionar.

Y ese es el problema. No existe tal default. Es una mentira. Es una herramienta de mercado. Como el estándar de belleza. Es nocivo y nos daña de forma permanente. Yo lucho constantemente para no pensar con el default de mercado. Y no es fácil.

Crear para una diversidad demográfica

Algunas personas que leerán este artículo se mirarán al espejo y podrán decirse que pertenecen al default. No piensen que los juzgo. Ni menos que los envidio. Este es un ejercicio creativo:

  1. Reconocer nuestras ideas default. Analiza las y los protagonistas de tus historias. Qué son, cómo son, cómo actúan, cómo interactúan, cómo resuelven conflictos. Todo eso que te parece normal, por qué sientes que es normal. No los juzgues ni te juzgues, solo obsérvalos y descubre tus default.
  2. Salir del nicho genérico. Una vez que reconoces tus default, puedes comenzar a construir tu propia realidad. Tal vez todo lo que es default es tu realidad y eso está bien. Tal vez hay algunas cosas que no te parecen mal y otras que no te parecen bien. Y tal vez todo tu default creativo te parece espeluznante, como si escribieras un capítulo de cualquier serie adolescente para el Disney Channel.
  3. Crear sin fronteras. No me refiero a crear para todo el planeta, ni siquiera para todo el continente. Me refiero a crear algo que sea para ti, para tus cercanos y sus cercanos, con personajes adultos, ancianos y niños que tengan agenda, que no sean default, que no sean decorativos, que te representen de alguna manera. O que sean el opuesto absoluto de lo que te representa. Pon una linterna apuntando sobre esos default que antes te parecían normales y destrípalos.

Mira a tu alrededor, a la diversidad demográfica que observas cada día. Si vives en una zona insular donde todos se parecen, igualmente encuentras diversidad de edades, lenguajes, creencias, gustos y estilos. Cuando escribas, ten a todos en consideración. No se trata de tener co protagonistas para cara grupo. Recuerda el ejemplo de Harry Potter. El señor y la señora Weasley son sumamente importantes para la historia y no son ni de lejos protagonistas en ninguno de los libros.