Editar un libro

C贸mo Editar un libro

Publicada el 7 de Abril de 2020.

Mucho se habla de escribir una novela. Pero he visto muy poco acerca de editar una novela o corregir un libro (y lo que he visto está en inglés).

Para mí editar es escribir. Son partes de un mismo proceso. Cuando pienso en «escribir un libro» sé que la última etapa del proceso es «editar el libro». No tenemos que estar de acuerdo en esto último. Pero si me lo permites, te contaré mi experiencia con la última etapa: la edición.

Quién corrige los libros

En pocas palabras: tú.

Cuando escribes un libro y terminas el primer borrador, es tu responsabilidad corregirlo. Pero antes…

El borrador tiene que estar terminado

Es la regla de oro. Antes de editar una novela tienes que estar en la página final y escribir FIN. No debe haber ninguna nota pendiente que diga «poner escena de pelea aquí». No puede estar incompleto. Da lo mismo que no esté perfecto.

El borrador es por naturaleza imperfecto. Yo uso la palabra «mamarracho» porque ese es mi caso. No importa cómo lo escribiste ni cuánto demoraste. Si está terminado y sabes que necesita más trabajo para mejorar, entonces está listo para ser editado.

IMPORTANTE: los editores y editoras odian con el alma que les envíen borradores («mamarrachos»). Si les envías un borrador, puede que lo rechacen aunque les pagues el doble. Las editoriales ni se molestan en leerlos. Muelen esas resmas de borradores y acaban convertidas en papel higiénico. Nunca envíes un borrador. Trabaja en él hasta que sea un manuscrito.

Deja que el tiempo lo cure

Optativo: ignorar el borrador por al menos uno o dos meses. Y mientras lo ignoras, hacer otra cosa que te libere de su hechizo.

Digo que es para que «se cure», como en el proceso de conservación de la carne. Lo cierto es que los borradores no mejoran con el tiempo. Lo que cambia es nuestra percepción del texto, tiempo después que lo terminamos. Las ideas y obsesiones que nos movían a escribir por fin descansan. Y cuando retomamos el texto, lo vemos con una percepción fresca.

Pero el descanso del texto, o más bien el descanso de la mente de quien lo escribió, es optativo. Si prefieres editar el libro mientras aún está tibio, tal vez esa sea tu mejor estrategia. Prueba diferentes estrategias hasta que encuentres la que mejor funciona contigo.

Antes de editar la novela, lee el borrador de principio a fin

La misión, si decides aceptarla, es leer sin corregir el libro. Para que no te absorban los problemas de tal escena o los errores de tipeo o los intercambios de nombres de personajes.

Toma notas. Si es un documento impreso, usa ese lápiz rojo hasta que se agote. Todo lo que encuentres y que merece tu atención, todas las escenas que necesitan trabajo, todos los errores, toma nota de todo.

Cuando termines de leer y con tus notas en la mano, toma decisiones. Establece prioridades. Qué se queda y qué se va. Qué tiene que cambiar. Qué tienes que agregar. Es un ejercicio de arquitectura primordial. Encontrarás las ventanas que miran a un muro, las puertas en el techo y las habitaciones colgantes. Y también encontrarás paisajes que te llenan de orgullo.

Primer repaso del borrador

Digo «primer» porque esto no se acaba cuando lo corriges la primera vez.

Con todas tus notas de la lectura previa, ve punto por punto resolviendo problemas. Si quieres corregir ortografía y puntuación, aprovecha. Retrocede, avanza, y descansa.

Cuando termines de trabajar el texto con tus notas, haz una nueva lectura de principio a fin. Puedes tomar notas como la vez anterior, o editar la novela a medida que vayas encontrando cosas.

Lo importante de este repaso es que encuentres la menor cantidad de errores o problemas posible. Ten en consideración que en este momento sufrirás lo que llamamos «la ceguera del autor» donde eres incapaz de reconocer tus propios errores. Para eso están los pasos que siguen.

Los beta readers

Los beta readers son personas que leen tu texto, cuento o novela. Y que comentan sobre ella. Es ideal que sean personas que leen mucho. Ojalá lean libros del mismo género que tu novela.

Y no me canso de insistir en que no deben ser amigos cercanos ni parientes. Lo que necesitas son opiniones fuera de tu círculo cercano. De personas que no te dirán que está todo bueno porque te quieren.

Los beta readers pueden opinar de cualquier tema en tu libro. Por eso es importante que les des algunas instrucciones antes de que comiencen a leer:

  • Que te digan las partes que les aburrieron.
  • Que te digan las partes que no entendieron.
  • Y que te digan las partes que les gustaron.

Los beta readers no tienen que ocuparse de tu ortografía ni tu gramática. Aunque es muy posible que te declaren sus hallazgos si es que encuentran algo.

Con esta información debes hacer un nuevo repaso del libro completo. Y editar. Escucha a tus beta, no seas ególatra.

Contratar un(a) editor(a)

Esto es optativo. Si tienes dinero para invertir en tu obra, inviértelo contratando a una persona que lo edite. Un(a) profesional de la edición. Hay editores de editoriales formales que editan libros en su tiempo libre. Y hay editores freelance que se dedican por completo a leer y corregir y proponer cambios a manuscritos inéditos.

Cuánto cuesta editar un libro

Editar una novela no es gratis. No esperes que un editor te ayude con tu libro si no le pagas. Pero ten mucho ojo en el tipo de edición que esperas del profesional. No es lo mismo una edición de contenido/desarrollo que una corrección de estilo. Te invito a conocer las diferencias en otro artículo acerca de los distintos tipos de editores.

Cuánto vale editar tu libro va a depender de la persona que edita. La mayoría de editores que conozco cobran por hoja tamaño carta, fuente Times new roman 12, interlineado 1.5. Aunque también los hay quienes cobran por palabra, como en el modelo gringo. En una oportunidad el presupuesto de edición consistía en 1000 pesos chilenos por página de novela (desde 50 páginas) y 1500 pesos chilenos por página de cuento o novela corta (menos de 50 páginas). Una página tiene alrededor de 368 palabras en promedio. Haz la ecuación.

Está listo el manuscrito

En esta etapa del proceso tienes que sentir que el manuscrito está listo. Es una sensación, no una certeza. Porque seguro que si lo vuelves a leer encontrarás detalles.

En el manuscrito no se debe notar la diferencia entre el capítulo que te demoró un mes en escribir y el otro que te salió del alma en un par de horas. No se debe notar la diferencia entre los párrafos que no tocaste y los párrafos que reescribiste diez veces.

En el manuscrito debe quedar la sensación de que el texto estaba pensado así desde el principio. Debe dar la impresión de que los personajes, los lugares, las situaciones y los conflictos fueron concebidos de esta manera y no de otra.

No se trata de qué tan jardinero/cocinero o ingeniero/chef seas al momento de enfrentar una historia. El manuscrito debe sentirse como un edificio que no se va a caer en la primera lectura.

Ahora bien, el manuscrito no tiene que ser a prueba de críticas. Eso es otro tema. Tú escribiste y editaste lo que querías y el resultado es tuyo. O como suelo decir, «lo escribí para mí».

¿Y ahora qué?

Con el manuscrito satisfactorio en la mano, hay algunos caminos que puedes tomar.

Guardarlo hasta que el momento parezca oportuno

Sí. Es una posibilidad. Las razones por las que decidas guardar o esconder tu manuscrito son muchas y no voy a indagar en ellas. En mi caso es porque quiero que esté publicado en el día de mi cumpleaños y así aprovecho la celebración. No tiene que ser una razón tan misteriosa. Tal vez no lo quieres publicar jamás. Cosa tuya.

Enviarlo a un concurso literario

Que hay decenas de concursos y seguramente hay uno para tu novela. Eso sí, pásate a leer este otro artículo con consejos para participar en concursos literarios antes de enviar nada.

El lugar donde yo reviso las bases de los concursos que me interesan es el sitio de Escritores.org. Hay otros lugares con listas de concursos, pero este es el más completo.

Consultar en una editorial

Digo «consultar» y no «enviar» por una razón importante: las editoriales no aceptan manuscritos no solicitados. No los toleran. Los acumulan en una pila hasta que se derrumba. Y aprovechan a los practicantes para que lean y descarten.

No quiero hablar mal de los practicantes. Pero debo aclarar que no son editores profesionales y con tanto manuscrito por leer es inevitable que su primer trabajo sea ir descartando manuscritos ni bien llegan a la página diez. Y el proceso de descarte es según sus gustos personales.

El acto de consultar en una editorial consiste en encontrar una editorial que publique libros como el tuyo. En averiguar sus reglas de recepción de manuscritos. Y si no las tienen publicadas en el sitio Web, llamar directamente para solicitarlas. En el peor de los casos te dirán que no aceptan manuscritos. O que solo los aceptan en una fecha que aparecerá publicada en el sitio Web. O que solo publican ganadores de X concurso literario. O que solo tratan con agentes literarios, no con autores.

Cualquiera sea el caso, te sacas la duda de encima consultando con la editorial. Y de paso te ahorras meses de incertidumbre al no saber si te leyeron o no.

Publicar por tu cuenta

A esto le llamamos auto-editar o auto-publicar, que para el caso son la misma cosa: agarras tu manuscrito, le das una pulida final, le das formato, le haces una portada y lo publicas.

Tengo otro artículo donde relato mi experiencia acerca del proceso de autopublicar.

Pero si lo que quieres es que te lean solamente y no te interesa ganar premios ni pagar deudas, la mejor opción es publicar en Wattpad. Hay otras plataformas que cumplen la misma función. Pero es bien sabido que Wattpad es visitado de vez en cuando por editores en busca de algún diamante en bruto. Entonces why not?

En resumen…

Espero que esto haya resuelto tus dudas.

Editar tu propio texto para que parezca que te salió perfecto desde el alma es un trabajo largo. A veces tedioso. Y tienes que hacerlo.

Publicar es el momento donde tienes que llegar con un libro bien editado. Y ese libro bien editado será mejor recibido por quien sea que lo lea.