Consejos para nuevos escritores (versión 2018)

Alguna vez fui un “nuevo escritor”. Sé que no puedo hablar con mi yo de hace 30 años, pero tal vez pueda aportar con un poco de mi experiencia a las nuevas mentes creativas del presente. Por favor sígueme en esta muy simple y normal historia que comienza con un joven escritor de fantasía, terror y ciencia ficción latinoamericano…

Hace muchos años que comencé a escribir. Haciendo memoria y recordando ahora con la claridad de casi tres décadas de tiempo pasado, puedo asegurar que escribí mi primer cuento concreto de principio a fin en 1991.

Recuerdo mi emoción al reconocer que la historia fluía por el lápiz hacia las hojas del cuaderno. Entonces tenía 13 años y llevaba algunos años haciendo historias cortas en cuadrenos y libretas, la mayoría ideas sueltas.

Consejo N°1: leer mucho, y leer de todo.

Unos años antes inicié la lectura fanática de todo lo que había en la biblioteca de mi padre. Primero fue el Hobbit, después el Silmarillion, y a continuación El Señor de los Anillos. Seguí con la ciencia ficción clásica, Asimov, Bradbury, Zelazny. Amé las historias de Zenna Henderson. Descubrí un universo de posibilidades con Ursula K. Leguin. Perdí la cabeza por mucho tiempo con Dune. Conocí el horror verdadero con Lovecraft (y con Alien que no es libro pero ya, fue en la misma época). Leí todo, algunos libros los releí más de dos veces.

También leo de vez en cuando alguna novela relevante de la literatura latinoamericana, como Isabel Allende, Gabriel García Marques, al Vargas Llosa pre-candidato. En la universidad leí repetidas veces a Bryce Echeñique y Juan Rulfo. También en la universidad me auto-eduqué en la lectura en inglés y tengo un par de joyas de Vernor Vinge que leí diez veces y volveré a leer diez veces más.

Acerca de leer en inglés, creo que hizo una gran diferencia entre el escritor que solo lee traducciones de los clásicos de la fantasía y la ciencia ficción, y el escritor que lee en el idioma original tal como fue la intención del autor cuando las escribió. El problema con las traducciones es que no siempre son fieles al sentido original, muchas veces se pierden matices relevantes del lenguaje y esto afecta la historia; pero sobre todo me afecta como escritor. Mis primeros cuentos estaban escritos en inglés traducido, “maldita sea” incluidos.

Vuelvo al relato… Hasta ahora escribí mucho, cientos de historias y la mayoría no tenía resolución. Entonces llegó el verano de 1998. Ese año escribí una de esas historias y no me detuve hasta que la terminé, bien cerca de las 30 mil palabras. Al año siguiente repetí la experiencia, con poco más de 40 mil palabras.

Esas dos novelas no estaban bien escritas. No importa cuánto las pulí, creo que jamás las publicaré. Estoy orgulloso de haber escrito dos novelas en dos años consecutivos. Aunque me avergüenza el resultado.

Consejo N°2: escribir siempre, no importa si las ideas se diluyen o si las historias no llegan a término.

Había buenas ideas, y si las leo ahora veo genialidad y buena ejecución, pero sobretodo veo una obsesión con un resultado que solo me importaba a mí. También había problemas, errores típicos del principiante, como los infodumps y decir mucho / mostrar poco (Show, don’t tell).

Seguí escribiendo, cuentos que son cada vez más largos. Seguí leyendo, especialmente premios Hugo y autores con temas o estilos que me fascinan, como China Mieville y Lauren Beukes. Durante mis años de universidad y después cuando me volví independiente y cuando me casé, no me he detenido de escribir, aunque sean diez palabras en una libreta. Sigo leyendo y escribiendo ahora que soy padre de 2 y apenas tengo tiempo para dormir.

Consejo N°3: encuentra tu método de escritura; planificar el argumento y los personajes, o descubrir la historia y sus detalles mientras escribes, o una mezcla de ambos métodos.

En esta última década, descubrí algunas cosas interesantes acerca de mi estilo y mi método de escritura: debo planificar la historia en general, o me pierdo en el camino; y disfruto descubrir a los personajes y los detalles de la historia y sus relaciones en particular, mientras escribo.

Como ejemplo de fracaso, en abril de 2011 planifiqué una historia completa con lujo de detalles y luego ya no quise escribirla, porque el proceso de planificarla de manera tan minusiosa era equivalente a escribirla. Y luego ya no había goce en transformar ese camino trazado paso a paso en una novela.

Otro ejemplo de fracaso, cuando escribo una historia en la que no sé el final al que quiero llegar, resulta que no soy capaz de avanzar sin perderme en capítulos sin salida. En esos momentos sufro lo que normalmente se conoce como “Bloqueo del Escritor”, que es una ecusa para decir que hice algo mal y no sé como resolverlo sin borrar lo que tanto me costó escribir.

Consejo N°4: practica tus temas y tu voz.

Otro elemento que he forjado a lo largo de estas dos décadas, es mi voz de autor; no se trata solo del estilo literario, sino también de los temas que hablo y cómo los abordo. Temas valóricos, políticos, morales y socioculturales, reflejados en historias que hablan de personas ordinarias en situaciones extraordinarias. Me gusta eso.

Escribo fantasía, terror y ciencia ficción, pero prefiero ser más específico y decir que escribo fantasía urbana, terror cotidiano y distopías con final feliz. Esos son mis géneros literarios y en ellos me siento cómodo, porque me permiten explorar temas relevantes con una mirada cercana que ralla en lo localista.

También conozco mis límites, mis prejuicios y mis sesgos. Es muy importante saber para lo que soy bueno, pero es especialmente relevante comprender en qué áreas mi desempeño es sin dudas un desastre. Así me evito frustraciones evitables.

Entonces, a modo de resumen:

Consejos para nuevos escritores

  1. Leer mucho, y leer de todo.
  2. Escribir siempre, no importa si las ideas se diluyen o si las historias no llegan a término.
  3. Encuentra tu método de escritura: planificar el argumento y los personajes, o descubrir la historia y sus detalles mientras escribes, o una mezcla variable de ambas métodos.
  4. Practica tus temas y tu voz.

Info-dump: es una pieza relevante de información que es expuesta por algún personajes cuando el o los interlocutores conocen tal información igual de bien; su misión es exponerla al lector, de una manera que es forzada y que solo demuestra flojera por parte del autor/a. Por ejemplo, Arthur en la película Inception, todo lo que dice es sabido por quienes le escuchan, pero lo dice de tal manera que es un claro mensaje para el espectador.

El info-dump es una forma de Exposición.

Las mejores apps para escritores en iTunes

Las herramientas y aplicaciones para escritores tienen como principal misión ayudarte a traducir tus ideas en texto, evitando distracciones. Por esta simple razón, tu software procesador de texto favorito es la peor herramienta para la producción de literatura. Porque tiene cientos de opciones y distractores que mueven tu atención hacia asuntos irrelevantes como el interlineado, fuente, justificado, tamaño de página… en vez de dedicar tu escaso tiempo a producir texto.

Y lo recalco en mayúscula porque quiero dejarlo muy claro: EL FORMATO DEL DOCUMENTO ES IRRELEVANTE. El formato es la última de las preocupaciones en el proceso de construcción de un libro, ya sea libro impreso o ebook. Que se vea bonito en pantalla mientras escribes no aporta nada al resultado. Que el texto sea cercano a la perfección en el primer intento, es manera segura de retrasar el resultado y fracasar en tus metas.

Sé lo que estás pensando ahora, después de leer los dos párrafos anteriores. Pues yo también tengo un trastorno obsesivo compulsivo que me empuja hacia la relectura y la corrección inmediata. Para qué hablar del autoengaño. PEro no tengo miedo en decir que de todas las herramientas que he probado, aquellas que tienen un propósito específico han sido las más efectivas a la hora de escribir un cuento, novela o guión.

Hay aplicaciones más completas que otras. Las novelas que requieren seguimiento de objetos, lugares y múltiples protagonistas con sus historias, se pueden manejar con Screevener, por ejemplo; o se pueden escribir en Ulysses mientras llevas el registro de todo lo anterior en una libreta escrita a mano. Cuál es el software indicado para ti, es algo que tendrás que descubrir por ti mismo. Pero si me preguntas, algo tan simple como un bloc de notas que ocupe la pantalla completa (como el clásico Q10 para Windows), es todo lo que necesitas para escribir.

IMPORTANTE: la siguiente lista contiene softwares pagados para Mac. En el caso que haya una contraparte para PC o una alternativa gratuita, lo incluiré en los link de cada uno.

Screevener

Para Windows hay una versión gratuita de un software similar, llamado yWriter 6.

Otro software similar, aunque mucho más simple, es celtx. Lamentablemente la versión instalable para Windows está descontinuada, pero aún se pueden encontrar los ejecutables para instalar, si buscas con paciencial.

iA Writer

Similar a Q10.

Ulysses

Similar a Q10.

Fade In

Similar a una de las características de Celtx, para la creación de guiones cinematográficos.

Final Draft

Es el estándar de la industria hollywoodense para la creación de guión cinematográfico. Si tu sueño es hacer guiones de películas, pues deberías usar éste software u otro similar. Celtx es básico en comparación con Final Draft, pero a pesar de ello, no son tan difereny

SimpleMind

Este software es muy útil para organizar ideas, especialmente cuando tus historias tienen sub tramas y macro tramas que cruzan.

Quién es responsable de los errores en un libro publicado

Hablo desde mi experiencia personal. En 2010, Sergio Amira y yo publicamos la novela Psique, una Fantasía Urbana ambientada en un Santiago de Chile post cataclismo. Estábamos orgullosos. Aún estoy orgulloso de lo que logramos.

El libro se publicó y tenía problemas. El editor no tenía experiencia editando ficción. Tampoco hubo edición de contenido, aparte de la que hicimos nosotros mismos. No hubo revisión ni corrección de estilo, más allá de la nuestra. No hubo diagramación profesional, de nuevo el editor no tenía experiencia. En resumen, era una publicación amateur.

Crítica literaria de Psique en LUN 2010 - Patricia Espinoza

Nota aparte: me gustan las publicaciones amateur. Son sinceras, están llenas de esperanza y orgullo. Y también tienen plenitud de errores. Cuando un autor o autora se expone de esa manera ante un público implacable, es porque hay valentía; o porque el tamaño de sus aspiraciones opacaba esa vocecita que decía “todavía no está listo”. Publicar o autoeditar un libro amateur es una prueba de fuego, que muchas veces determina si el autor/a seguirá por la senda creativa o no.

BTW, Este artículo no es un mea-culpa ni tampoco un yo-no-fui. Ya pasaron 8 años desde que publicamos Psique y en este tiempo aprendí un montón. Especialmente de los errores que cometimos en él.

El autor aislado

El autor solitario

En 2010 me consideraba solamente un autor. Me veía como ese personaje que escribe en su templo, ocurre la magia de la edición, y tiempo después ve su libro en una vitrina de librería. No hablemos del ego y la soberbia, que es la parte tóxica de ser escritor. Quiero exponer esta idea de ser alguien que únicamente escribe mientras “otros” publican.

Hoy soy el equivalente del showrunner en el negocio audiovisual: soy el creador de la historia, me ocupo de la escritura, edición y publicación de mis propios libros. No se me ocurre un concepto que englobe el trabajo profesional del autor sobre el material propio, así como el showrunner se hace cargo de los aspectos cruciales en la producción de una serie de televisión. Soy autor, soy editor, soy publicador. Soy responsable total del resultado. Cuando veas un libro impreso o ebook mío y encuentres un detalle o error, pues es todo responsabilidad mía, junto con todo lo bueno. ¿Qué soy? (Por favor comentar)

Pero volvamos al autor o autora que no hace otra cosa que escribir y prefiere delegar el resto del proceso en profesionales externos. Digamos que un libro escrito por esta persona llega a librerías. Cuando leemos un error en este libro, sabemos que es de la persona que lo escribió; y también sabemos que la editorial no lo corrigió.

En la edición amateur, podemos encontrar errores de forma (gramática, ortografía, diagramación) y de fondo (estructura de la historia, caracterización de los personajes, definición de el/los objetivos de la historia, motivación de los personajes, etcétera). Los segundos son ruidos que podemos tolerar en algunos casos especiales, cuando la historia es mayoritariamente entretenida y/o interesante; pero los primeros, los errores “de producción”, son imperdonables. Son el equivalente de un micrófono que aparece en cámara.

Dicho de otro modo, tengo la impresión que en el mundo editorial es más tolerable una historia mal contada que un texto mal corregido.

¿Quién es responsable de los errores en un libro impreso?

El autor responsable

O digamos lo que queremos decir en realidad: “¿A quién culpamos cuando un libro tiene errores de producción?”.

El producto en vitrina es el libro. La materia prima es el manuscrito. El proveedor de esa materia prima es el autor o autora. El productor es la editorial. ¿De quién es la culpa?

Si compro una hamburguesa y encuentro un pelo, sé que algún ingrediente venía sucio y que el cocinero no se dio cuenta. Si compro un libro que contiene errores, sé que el/la autor escribe con faltas y que la editorial no lo revisó a conciencia. ¿Cuántos pelos estoy dispuesto a tolerar en mi hamburguesa?

Como lector/escritor demasiado consciente del proceso editorial y productivo de un libro, me he vuelto contradictorio cuando se trata de errores de forma. Soy tolerante de los errores del manuscrito, porque no es un libro en vitrina; y por lo mismo tiendo a ser intolerante con los errores en el libro impreso. Eso responde a mi pregunta, a quién responsabilizo cuando leo un error impreso: la editorial.

Con los problemas de fondo, aún no me decido. Escribir un libro, incluso un cuento, no es una tarea fácil. Escribir una historia compleja sin usar lugares comunes, es un trabajo duro. Enganchar al lector con una historia interesante es un desafío enorme, incluso para los autores consagrados.

Pero volvamos a ese proceso mágico, que ocurre desde que el manuscrito llega a la editorial, hasta que el documento diagramado listo para imprimir sale hacia la imprenta.

El manuscrito

El borrador de la novela

Citando a mí mismo: “El primer borrador de una novela no es una novela, es apenas un borrador; debes considerarlo como tal y corregir, reescribir y borrar todo lo que sea necesario para alcanzar un manuscrito de calidad” (…) “Si se trata de tolerancia, podemos tolerar una falta de ortografía por cada mil palabras del manuscrito, como regla general. Es normal que un autor, incluso el más cuidadoso, deje pasar errores de vez en cuando”.

El manuscrito de una novela de cien mil palabras podría tener cien errores de tipeo u ortografía. Hay errores de gramática que un editor/a podría destacar en el proceso de edición de contenidos y el autor/a del manuscrito debería corregir, pero estos casos no se consideran en la estadística anterior.

El manuscrito es la materia prima. Mientras mayor sea el profesionalismo/experiencia del autor o autora, se puede esperar que haya menos errores en el texto del manuscrito y esto se traduce en menos inversión de tiempo/dinero de la editorial para corregir. La hamburguesa estaría lista para comer si no fuera porque olvidaron lavar la lechuga.

Un buen manuscrito, con un mínimo de errores ortográficos y de tipeo, es una joya que se debe pulir. Un buen editor dedicará más tiempo y concentración en los temas de fondo, porue no tiene que preocuparse tanto de los problemas de forma. Y así tendremos un producto/libro publicado de manera profesional y sin fallas.

¿Cuánto se demora en editar un libro?

Tiempo de edición

El tiempo que se tarda en editar una novela es relativo. Depende de dos factores dependientes: la capacidad del editor/a de entender la visión del autor/a y proponer ediciones al contenido, y la capacidad del autor/a de aceptar y ejecutar las recomendaciones del editor/a.

En tiempo real, una persona dedicada principalmente a la edición, puede demorar alrededor de cinco días en jornada laboral solo para leer y llenar de notas el manuscrito (con lápiz rojo); esto es relativo también a la cantidad de manuscritos que esté trabajando al mismo tiempo. Y unos días más en preparar un informe y reunirse con el autor/a para hablar de estas notas y posibles correcciones. ¿Siete días hábiles?

Lo que demore el autor/a en corregir y mejorar, lo que demore el editor/a en revisar y reiterar el proceso, lo que demoren ambos en quedar conformes con el resultado, puede variar desde un par de semanas a unos cuantos meses. Por lo general no hay límite de tiempo, pero mientras antes esté listo el libro para diagramar los interiores y la portada, mucho mejor.

Tengamos en cuenta que en la industria editorial hay fechas importantes, ferias de libro, lanzamientos, eventos literarios y culturales en general. Sin contar los fondos concursables. Y la nueva camada de libros debería salir de la imprenta listos para ser leídos, durante el inicio de la primavera de Chile. Si el manuscrito no está listo y libre durante Agosto, la ventana de exposición primaveral se irá diluyendo cada vez más.

Psique en diario La Nación 2010

Breve recuento de lo que escribí en 2017

Primero, un resumen de lo que leí este año:

En mi cabeza estoy seguro que leí mucho más que 14 libros. Tengo mi perfil de Goodreads actualizado así que no me creo esto. Tal vez sea por los libros que decidí dejar de lado… Nah, solo dos.

La excusa para leer poco es que… no tengo excusa. Antes tenía el largo viaje en metro, pero ahora que me voy caminando al trabajo no puedo ir leyendo sin caerme o chocar contra un poste. Hace muchos años lo hacía, pero ahora que tengo vértigo, es imposible, si hasta para mirar el teléfono me tengo que detener.

Está difícil la cosa, pero no imposible. ¡Leí 14 libros completos! Redondeando, y sin incluir los que leí hasta cierto punto y abandoné, leí 1,17 libros al mes.

Mediocreeeeee.

Lo que escribí en 2017

Forzando pomodoros y tomando vacaciones, escribí alrededor de 50 mil palabras entre varios proyectos.

  • Una novela de fantasía animalista que quiero terminar pronto, le falta tan poco.
  • Una novela de fantasía victoriana que pensé sería corta pero parece que va ser del tipo ladrillo.
  • Un cuento de ciencia ficción que escribí, edité (con ayuda profesional) y acabo de publicar en Amazon: “Madre Árbo, Hijo Semilla“.

Entre estos y otros proyectos viejos que releí, escribí y edité, o debería decir “avancé”, pos 50 mil palabras, en total. Es un montón de texto y al mismo tiempo es solo uno de tres proyectos que al fin llegó a puerto.

Quería publicar un libro de cuentos este año, en conmemoración de mis 40 años vivo sobre esta tierra que es cada día más plana. Pero entre dedicar tiempo a editar y publicar un libro de cuentos, y avanzar y terminar los libros que tengo pendientes, me decidí por lo segundo. El libro de cuentos está casi listo, solo tengo que editar unas historias viejas que en su momento me parecieron un éxito pero ahora pues nones, necesitar que pase con el cuchillo carnicero.

Plan para 2018

Terminar la novela corta de fantasía animalista. Ése es el plan.

Me embarqué en el Diplomado en Guión mención Series de Ficción para TV que imparte la Facultad de Comunicaciones UC. Postulé, me aceptaron y comienzo la primera semana de marzo. Esto me va consumir todo el tiempo libre que pueda encontrar, es una certeza.

En años anteriores me prometí no asumir desafíos que luego no soy capaz de cumplir porque razones. Estoy más que satisfecho por haber escrito, editado y publicado en 2017 un cuento de poco más de diez mil palabras; lo publiqué. Underachievement cumplido.

Fantasía Animalista

No se me ocurre una mejor manera de definirlo. Es fantasía pura, en un mundo y mitología original, en el que todas las especies vivas tienen el mismo origen.

De todas las pocas definiciones de animalismo que encontré satisfactorias, ésta es la única que explica el trasfondo de lo que estoy escribiendo:

El animalismo es una ideología igualitarista que tiende a equiparar al ser humano con los demás animales.

No estoy seguro si va a resultar tan animalista como pretendo. Está la ideología de fondo; y cuando termine de escribir necesitaré la opinión de verdaderos veganos animalistas acerca de los conflictos en la historia y hasta dónde estoy vendiendo humo.

Gracias por leerme

Y por favor, deja un comentario si tienes alguna duda.

Resumen de un Año Guajardo ~ 2017

Fatherzone

Este es un post personal acerca de mí, mi escritura y mi familia + amigos, y el año en que cumplí 40. Está todo relacionado así que tiene sentido dejarlo acá.

Descubrí que no tenía amigos

En realidad sí los tenía. Tengo amigos. Es una vuelta larga con final feliz, así que puedes seguir leyendo, el drama es breve. Y lo comparto porque puede ser útil para otrxs que pasan por una crisis de ancianidad similar.

En febrero de este año me pasé un fin de semana completo sicopateando los facebook de mis compañeros de universidad, la mayoría amigos y conocidos, a partir de una foto que uno de mis amigos publicó con él y varios amigos mutuos en una reunión concertada.

Al principio pensé “qué bien que se junten” con genuina alegría. Luego un ruido, una sospecha. Investigué en profundidad sus facebook como el idiota que soy, y vi otras fotos, otras reuniones concertadas a lo largo de los años. Revisé mis correos, los mensajes de redes sociales, cualquier medio por el que pudiera reconocer que sí me habían invitado al menos a uno de esos eventos, pero no encontré ninguno.

Entonces formulé una hipótesis: “Mis amigos cercanos de la universidad no se acuerdan de mí”. Y me propuse desacreditarla, quería demostrar que estaba equivocado sin victimizarme ni dar lástima.

Entre todas las cosas que hice, saqué de mis contactos en facebook a todas las personas que conocí en esos años de universidad; era un piño enorme. Tiempo después recibí algunas solicitudes del tipo “personas que podrías conocer”; pero ningún mensaje, ningún llamado de atención.

Me puse bien triste, no lo voy a ocultar. Se supone que soy un hombre adulto, pero estas cosas me llegan. Así que pasó el tiempo y seguí dando vueltas al asunto. Recién en Julio llegué a un veredicto y una revelación.

Primero, el veredicto: sí tuve amigos en la universidad, fuimos grandes amigos y estoy agradecido por esa amistad; pero duró lo que tenía que durar. Es ese tipo de amistades por proximidad, tan pronto me alejé del centro de gravedad que nos mantenía unidos, ya no quedaban razones para seguir juntos y de a poco me desvanecí hasta ser una anécdota.

Segundo, la revelación: el hecho de tener a todos mis compañeros de la universidad en facebook y seguir sus vidas, interesarme por sus posteos de guaguas y vacaciones, todo eso y más, no son sinónimos de amistad. “Seguir” a alguien no es lo mismo que ser “amigo” de alguien. Pero yo no me había dado cuenta de mi cambio de estatus en la relación, pasar de “amigo” a “seguidor”, y seguía en modo “amigo”.

Las redes sociales, especialmente facebook, crean una ilusión de cercanía y contacto. Yo veía a mis amigos, los seguía, y eso mantenía de alguna forma la ilusión de amistad.

A fines de julio ya me había curado de la melancolía permanente y volvía la melancolía intermitente casi imperceptible, que corresponde a mi estado normal. Acepté que había mantenido una red de amigos imaginaria y que la razón por la que la amistad real se había diluido era tanto responsabilidad mía como de mis entonces amigos, ahora conocidos.

Nota 1: en ningún momento contacté a mis compañeros de la U. Estaba enfadado con ellos y conmigo mismo, y quería ver si de alguna manera mi acto egoísta e inmaduro les llamaba la atención. Y cuando llegué a la conclusión varios meses después, dejó de importarme si me contactaban o no. Si alguna vez nos encontramos en el futuro, no los voy a desconocer, eso sería pendejo; no les tengo rencor, por qué lo iba a tener. Hoy los miro, por si las moscas, y me alegro que estén bien.

Nota 2: la misión para el resto de mi vida es hacer nuevas amistades y mantenerlas. Hasta hice un Manifiesto de la amistad Guajarda que dedico con afecto a mi amigos y amigas.

  • Somos amigos aunque no hablamos ni nos vemos en meses*.
  • Somos amigos cómplices en las buenas lides.
  • Somos amigos ya que en ocaciones me recuerdas, porque sí; me pasa lo mismo contigo.
  • Somos amigos en tanto tú y yo sabemos y sentimos que somos amigos.
  • Somos amigos en las buenas y las malas, me preocupo por ti.
  • Somos amigos porque somos sinceros aún cuando duele, tu opinión me importa.
  • Somos amigos en esta vida y quiero que continuemos siendo amigos en la próxima**.

*incluye el chat.
**por favor no faltes a mi funeral.

Descubrí la fatherzone

Todos conocemos qué es la friendzone, “una relación entre dos personas, donde una tiende a enamorarse y la otra no”. De ahí viene el “te quiero como amigo”. Estar en la friendzone es vivir en esperanza amarga, lo sufrí al principio de mis veintes y es triste. Súper doloroso.

La fatherzone es un concepto que acuñé a raíz de mi crisis de las amistades infinitas, y que comencé a aplicar en el trabajo. Por muchos años me pregunté por qué mis compañeros de laburo no me invitaban a sus brillos, cumpleaños, carretes, cualquier evento extra curricular no relacionado con el trabajo mismo. ¿Acaso no somos amigos?

Pasa que estoy en una posición de desventaja. Tengo un puesto de liderazgo, pero al mismo tiempo no soy jefe de nadie y me considero un par entre mis colegas; aunque a la hora de hacer distinciones, resulta que soy un profesional Senior.

El asunto es que (y aquí se aplica el concepto de la fatherzone) por muy amigo que sea, no soy material para ser amigo en rigor, porque soy (o estoy en posición de) un jefe senior experimentado etcétera. Soy el “profe”, soy el “jefe” o “superior”, y por esa misma razón no estoy considerado en la lista de amigos para salir a tomar una cerveza y/o conversar de la vida.

Fue el descubrimiento Cuek del año, la fatherzone: persona en un estado permanente de sucedáneo de figura paterna part-time; alguien a quien se trata con deferencia ya sea por su autoridad o por respeto.

Al cabo que ni quería.

Nota 3: las veces que invité a mis compañeros de trabajo a un cumpleaños o carrete o evento mío, nunca llegó ninguno… 😔

Hacer comics, hacer películas

Descarté esto hace años. Mi plan era y sigue siendo enfocar mis esfuerzos creativos y el poco tiempo libre que dispongo, en una sola tarea específica: escribir / contar historias. Los formatos que más me acomodan son el cuento largo y la novela corta; y descarté el comic y el cine porque no estaba familiarizado con el formato de cada uno.

A principio de año descubrí un curso gratuito de Pixar (en inglés) que incluye un módulo completo acerca del storytelling para cine. Lo hice y fue muy revelador; además coincidió con ese periodo de melancolía del primer semestre, así que surgieron algunas historias bastante poderosas. Aunque razones varias me obligaron a poner pausa a esto de escribir cine. Lo fascinante es que esas historias me atormentan, quieren que las escriba; y eso para mí, tal como dice el jefe King, es una buena señal.

También terminando el primer semestre, participé en un taller de comic de Narrativa Gráfica con Felipe Benalides. Allí aprendí los pormenores del guión técnico de comic y comencé a escribir mi propia novela gráfica basada en esa novela inédita que escribí el verano de 1998. Y al igual que las películas, dejé de escribirlo por razones surtidas; pero me descubro pensando en planos y encuadres y estructuras de página al menos una vez al día. King estaría feliz.

Ahora que los días son más cálidos y luminosos, es más fácil encontrar tiempo para escribir. No me pregunten cómo ni por qué, si el día dura 24 horas todo el año y las condiciones no han cambiado mucho desde que era pleno invierno.

Colección de cuentos

Está ahí, en la puerta del horno. Tengo que corregir/re-esribir un cuento específico, y sale. Ya no quedó listo para este año, eso lo tengo claro. Pero en serio, está a punto, está lista la portada desde el año pasado.

Además escribí un cuento de 11 mil palabras, concretando una idea que me persigue hace años a partir de otra idea inspiradora de mi amiga Marcela Godoy. Luego de darle muchas vueltas, lo dejé en manos de una profesional de la edición. Estoy esperando a que salga de ese horno.

Una novela

Comencé a escribirla en noviembre de 2016, usando la técnica del pomodoro. En julio de este año tenía 10 mil palabras, y tomé una semana de vacaciones para terminar de escribirla, pero no salió como yo quería y tuve que ir a la oficina y hacer encargos… Al final solo pude dedicar dos días y medio a escribir, llegando a las 20 mil palabras. Mi cálculo más conservador me dice que esta historia no va tener menos de 50 mil palabras.

Tengo una docena más de novelas a medio camino y cuentos largos sin terminar. No quiero cumplir 50 años con todos estos fantasmas de los libros no escritos persiguiéndome, porque todas las semanas tengo algua idea nueva, una revelación, o un ataque de ansiedad literaria.

Ya ni siquiera pongo fechas de muerte súbita. Me obligo a escribir cada vez que puedo y cuando termino algo, recién entonces veo qué haré con eso.

Soy un hombre maduro. Soy feliz

Cerrando este resumen con lo más relevante de mi año de vida número 39, me queda destacar que nada sería posible sin el apoyo de mi Lucía Gbriela. Su amor es una luz que me guía y me mantiene encaminado. Y nuestras hijas son la razón por la que vivo alegrías enormes todos los días.

En mi círculo familiar todos están sanos y se ven alegres. El mundo podría estar a las puertas de un apocalipsis e igual haríamos un asado para celebrar que nos reunimos, porque sí.

Y a mis amigos y amigas que me leen, ya saben 😉.

13 lecciones que aprendí leyendo “Mientras Escribo” de Stephen King

La caja de herramientas del escritor

He leído este libro unas cinco veces y creo que lo volvería a leer cinco veces más, es muy inspirador y de verdad aprendí a ser un mejor escritor. A propósito de su cumpleaños 70, les transfiero estas enseñanzas que se pueden encontrar en su libro, junto con una clase magistral en descripción de ambientes y personajes que es mejor leer en el libro mismo. La traducción y el parafraseo de las lecciones son cosa mía.

1. Ya comienza de una vez

Lo que sea que planees hacer, empieza a hacerlo ahora. Toma el primer paso, comienza a perseguir tu sueño. Cuando tienes la valentía suficiente para comenzar, serás capaz de completarlo y hacer que sea realidad.

2. Sigue tu pasión

No importa lo que diga la gente, siempre haz lo que te apasiona. La familia de King, todos profesores, decían que estaba desperdiciando el tiempo al escribir, pero siguió haciéndolo porque creía en sí mismo.

3. Hazlo por placer

Si no hay regocijo en el proceso de escribir, entonces no está bien. Escribir no es acerca de hacer dinero, hacerse famoso, o ganar amigos. Escribir debería ser un juego inspirado y no debería sentirse como trabajo. Cuando lo haces por placer, puedes hacerlo para siempre.

4. No te des por vencido

Nunca abandones tu sueño. No importa cuán dificil parezca. La buena escritura es resultado de miles de horas que el autor/a ha dedicado en componer y las cientos de miles de horas dedicadas a leer las composiciones de otros.

5. No temas al rechazo

No importa que nadie lea lo que escribes, de verdad. Si tú disfrutas escribiendo, eso que escribres es importante para ti. Sigue trabajando en producir nuevo material y ganarás lectores uno a uno.

6. Encuentra tu espacio para escribir

Cuando escribes, deshazte del mundo que te rodea. Encuentra tu propio espacio para escribir, cierra la puerta y concéntrate. Elimina las distracciones. Apaga la TV. Todo esto mejorará tu calidad de vida, te ahorrará un ontón de tiempo que puedes dedicar en trabajar por tu pasión.

7. Haz que sea único

Fusiona tu conocimiento personal en las historias que escribes. Lo que tú sabes, lo que cres y lo que sientes, te hacen único/a. Tienes pensamientos, intereses y preocupaciones únicas. Sé valiente y expresa lo que piensas y lo que sabes en cada composición.

8. Haz que tu escritura sea amable para el lector/a

Solo con mirar al texto se puede saber si será fácil o difícil de leer. Las composiciones fáciles contienen palabras cortas, párrafos cortos y concretos, y un montón de espacio en blanco.

9. Edita tu trabajo, tú mismo/a

Escribe un primer borrador con todo lo que tienes que decir y abandónalo por un tiempo mientras escribes otra cosa. Luego regresa a él, léelo, corrige los errores y reconoce las inconsistencias. Haz que sea “más corto”, quita palabras que sobran, corta la basura, saca la grasa de tu texto. Haz que ese segundo borrador sea 10% más pequeño que el primero.

10. No puedes agradar a todo el mundo

No le puedes agradar a todos/as los lectores todo el tiempo, ni siquiera puedes agradar a algunos lectores todo el tiempo. Pero deberías tratar de agradar con tu trabajo a algunos lectores, algunas veces.

11. Sé tu propio maestro

Olvida los cursos, los talleres, los seminarios… Aprendes el oficio de escritor de mejor manera cuando te sientas a escribir. Mientras más escribas, mejor te saldrá. Y tú te enseñas a ti mismo/a.

12. Escribe un montón

No hables acerca de escribir. ESCRIBE. Tu tiempo es valioso y debes entender que las horas que gastas hablando de escribir es tiempo que deberías estar dedicabdo a, de verdad, ESCRIBIR.

13. Lee un montón

Si no tienes tiempo para leer, entonces no tienes el tiempo ni las herramientas para escribir. Cada texto (literario) que lees es un aprendizaje en sí mismo. Lees buenos libros te ayuda a apuntar cada vez más alto con tu trabajo, ves lo que podrías hacer, experimentas distintos estilos narrativos, y también te permite separar lo bueno de lo malo, lo que te etusiasma de lo que no. Leer textos de mala calidad, te ayuda a mantenerte en foco.

También consíguelo en Book Depository.

De la idea al libro impreso en cuatro etapas ~ Primera parte

Etapa uno del proceso productivo

Es un título corto para expresar algo que llevo un tiempo dando vueltas en mi cabeza y que no lograba conceptualizar, hasta hace pocos días.

Se supone que un escritor conoce su proceso creativo y en teoría puede repetirlo una y otra vez, no porque le nace o porque la musa se lo sopló al oído, sino porque lo entiende. Y me refiero a todo tipo de escritor o escritora, ya sea un planificador obsesivo (ingeniero) o un improvisador contumaz (jardinero).

Pero en la realidad no creo que haya muchos escritores publicados que sepan cómo lo hicieron para producir una novela escrita, aparte de editarla y tal vez publicarla por su cuenta. El autor jardinero usa su intuición, escribe de corrido, hace lo que le nace, lo que le entusiasma, y produce un borrador que luego va a editar por tiempo indefinido hasta que siente que está listo. El autor ingeniero en cambio, planifica las etapas de la historia, de los personajes, de el o los escenarios, escribe páginas y páginas con detalles y solo cuando se siente seguro comienza a escribir hasta que termina el borrador que luego va a editar en un plazo acotado.

En ambos casos el autor, con o sin planificación, escribe, probablemente revisa, sigue escribiendo, termina el borrador y lo edita hasta que queda listo para publicar. Sus procesos son claros, definidos incluso en la nebulosa de las actividades sin fecha de inicio ni término.

de la idea al libro impreso en cuatro etapas
Proceso idealizado del escritor productivo: de la idea al libro impreso en cuatro etapas

¿Pero qué pasa con aquellos autores que nos esforzamos por planificar y que acabamos improvisando, o con aquellos que se esmeran en improvisar pero no avanzan si no planifican un tanto? Desde hace bastante tiempo sé que no puedo planificar el 100% de lo que escribo. Soy un híbrido entre ingeniero y jardinero, planifico el argumento, los detalles generales de personajes y escenarios, la base de los conflictos y motivaciones de los personajes; y cuando tengo esa base “blanda” bien definida, solo recién comienzo a escribir, explorando la historia y creando mientras la escribo.

Pero esto trae consigo un efecto negativo, que va en contra de la idea de un escritor que quiere terminar lo que comienza: al cabo de unas cuantas miles de palabras avanzado en la historia, descubro cosas que no tenía planificadas, que no solo son interesantes sino que también me obligan a repensar a alguno o varios de los personajes, o los escenarios, o incluso la estructura argumental. Y eso es una pesadilla.

La base “blanda” de la historia se transforma en arena movediza. Me detiene, me envía de regreso al principio de la historia, a reescribir párrafos, a editar mientras reviso, a redescubrir algo, a desechar otra cosa, a reiniciar el proceso una y cien veces. Y eso es frustrante, porque no avanzo, me quedo atrapado en ese bucle por tiempo indefinido, hasta que la motivación y el entusiasmo de escribir esa historia se diluye y se pierde debajo de otra historia completamente distinta, nueva y excitante.

Me propongo en este artículo analizar el problema, desde mi experiencia personal, con la esperanza de encontrar una solución que aún no conozco.

La idea

Primera etapa: la idea

Todo comienza con la idea que da rienda a la historia y sus personajes. Hay miles de ideas rondando en mi cabeza cada día y no hay suficiente papel para transcribirlas todas. Yo no sigo el consejo del señor King, yo siempre tengo una libreta a mano. ¡Y la uso!

Pero la idea, entendida como un elemento solitario, no tiene ningún valor en sí misma. Junto un puñado ideas no relacionadas, intento relacionarlas y seguramente tendré una historia. Pero aún así, son solo ideas, escenas, lugares, características de personajes. Son estéticas, no tienen profundidad ni una misión trascendente. Sharknado es una mezcla de ideas, divertida, absurda, una máquina de hacer dinero, pero no tiene ningún trasfondo y tampoco aspira a tenerlo.

Eso es esta primera parte del proceso, un montón de ideas sin peso, asociadas al protagonista de la historia, maceradas en introspección para que tengan sentido y relevancia; pero solo ideas, sin sustancia. Y cuando escribo los pilares de la historia, esa base “blanda” que luego será mi pesadilla, ésta trae consigo esa ausencia de sentido y es una de las razones por las que se inicia el loop, en la búsqueda del porqué de la historia.

El gráfico solo representa vagamente la capa superficial de lo que es esta primera etapa previa a escribir una novela.
El gráfico solo representa vagamente la capa superficial de lo que es esta primera etapa previa a escribir una novela.

En mi taller de novela, enseño que las historias son un Caballo de Troya: por fuera tienen una coraza de entretención, conflictos, aventura, romance, violencia, sexualidad y humanidad; pero en el interior contienen un tema que es en sí mismo aquello de lo que trata la historia, es la razón de ser de todo lo demás, es aquello de lo que quiero hablar y por lo que estas ideas locas aparecen en mi mente. Es mi subconsciente dejando pistas.

El Tema es la base sólida sobre la cual el resto de las piezas encuentra sustento. El Tema conecta las ideas con el protagonista y sus conflictos con el resto de los personajes. Y se supone que con una fundación robusta el resto de las piezas debería encajar como en un rompecabezas. Pero nuevamente la experiencia me dice que no, que el Tema no es suficiente. Lo uso de manera consciente en cada parte del relato, pero no importa porque en la siguiente etapa comienza nuevamente la pesadilla.

Etapa uno del proceso productivo
Es el mismo gráfico, pero hermoseado por razones puramente obsesivas.

Este artículo continuará en una Segunda Parte.

Breve recuento de lo que escribí en 2016

Técnica pomodoro

Porque hay que dar la cara. Este año 2016 fui realista con mis posibilidades de escribir y publicar, porque tengo dos hijas y la segunda no me dejó dormir ni una sola noche de corrido. Ya sabía de antemano que no iba a tener muchas oportunidades para avanzar y terminar cosas, así que no me hice ilusiones con proyectos grandes que requieren continuidad.

A mitad de año pedí que me hicieran una portada para un libro que está al 90%, falta pulir un cuento que resulta ser el que se ilustra en la portada, así que el libro tiene que esperar.

En noviembre comencé a escribir algunas exploraciones de una novela que llevo muchos años planificando, y si bien no logré la meta del NaNoWriMo, sí escribí y bastante. Esas exploraciones son lo que se conoce como partidas en falso, se podrían definir como borradores desechables. Y lo mejor de todo, es que no tuve que desechar mucho, solo quité una escena que me llevaba por una dirección equivocada y a partir de ahí la historia tiene sentido. La mayoría de las exploraciones se convirtieron en borradores reales.

Todavía falta mucho para que esté listo el primer borrador (terminado) antes de editar. Pero que haya podido avanzar tanto es una excelente señal. Construí la historia para que cada capítulo funcione como novela corta, y así me puedo enfocar en tramos más cortos, mientras el sueño de mi hija menor no se regulariza.

El resto de las cosas que tenía planeadas para 2016, serán del 2017. Cuando me enfoco, puedo escribir alrededor de 1.500 palabras en un pomodoro*, aunque últimamente estoy luchando para alcanzar las 900 palabras. De cualquier manera, un pomodoro al día es una excelente meta para el 2017.

De los proyectos que están en proceso en Wattpad, quiero retomar Blonda Stál y Reboot. En 2016 inicié Mis Espantos Cotidianos y quiero continuar en 2017. No soy un wattpadero consistente en mis entregas, pero no por eso voy a darme por vencido.

Hice dos talleres literarios. Casi me olvidaba, uno en abril y el otro en agosto. No estoy seguro si haré otro en 2017; tal vez cuando publique más libros, me asocie con algún taller establecido.

Y así están las cosas. Una novela en camino, un cuento que necesita edición urgente y varios proyectos de Wattpad. Eso es lo que SÍ escribí. Lo que no escribí, bueno, no nomás.

* El pomodoro es una medida de tiempo que corresponde a 25 minutos. Proviene de la técnica pomodoro de escribir en tramos durante 25 minutos. Se llama “pomodoro” porque el cronómetro utilizado es un tomate, es un reloj de cocina.

Mi crisis personal con la literatura fantástica

Actualización de diciembre 2016, más abajo.

Este fin de semana leí unos artículos de Emilio Araya acerca de la crisis de la literatura fantástica chilena (lamentablemente ya no están disponibles online). El primero va al hueso del asunto y parece que unos lectores/autores con problemas de comprensión de lectura no se dieron cuenta que habla solo de la “literatura fantástica” en particular, excluyendo la ciencia ficción y otras variantes que no caben en este párrafo. Y como no lo dijo específicamente, tuvo que publicar otro post con un extenso pie de página.

Es un ejercicio interesante el hacer un llamado de atención a [email protected] quienes les calce el zapato y leer también cómo se defienden y atacan y lloran porque sienten que les hacen bulling cibernético, cuando en realidad nadie está hablando de ellos. Si Emilio tiene guardados esos comment en un documento secreto, pago un café con torta por leer.

Me quedo con la conclusión de esos dos artículos, que dice “creo que la verdadera crisis podría definirse como nuestra incapacidad para sentarnos a articular propuestas personales”, en torno a la literatura de fantasía y nuestra identidad. Y me quedo con esa frase porque es la que me llevó a hacer una pregunta importante que no había formulado, o sea, digamos… NUNCA, y es ésta: ¿Tengo una propuesta personal?

Tengo historias que contar, muchas, demasiadas, ordenadas desde las que me quitan el sueño completamente a las que menos. Tengo estructuras bien definidas de cómo las quiero contar, incluso me doy el trabajo (y con gusto) de explicarlo en un blog. Tengo sueños onanistas en los que me veo presentando libros que todavía no escribo (y supongo que eso es normal, ne?). Pero no sé, no estoy seguro, no puedo asegurar ni describir cuál es mi “propuesta personal”, incluida en esas novelas que quiero escribir, y que podría estar incluida también en las novelas y cuentos que ya escribí.

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Mi propuesta personal

Actualización de diciembre 2016. Me pongo a pensar en mi propuesta personal, analizando lo que llevo escrito, lo que estoy escribiendo y lo que quiero escribir, y veo algunos temas recurrentes:

  • Personajes jóvenes que buscan un lugar de pertenencia en su entorno cercano.
  • La ilusión de pertenencia a un contexto mayor.
  • Seres parásitos de los que no se puede escapar y en cierta forma se aprende a vivir con ellos.
  • Heridas emocionales durante la adolescencia, que demoran muchos años en sanar.
  • Un mundo extendido, complejo y extraño, demasiado enorme para que una persona pueda experimentar una fracción de su grandeza (y sus horrores).
  • Un mundo interior rico, fascinante y aterrador, en constante evolución, invisible para el resto.
  • Miedo paralizante a la pérdida de un ser querido.
  • Miedo a la intrascendencia estructural, a una vida sin un objetivo, a solo existir porque sí.
  • Aceptación a ser mestizo y descubrir que no influye en nada (que solo es preocupación de otros mestizos acomplejados con su ascendencia no-europea).

El ejercicio de analizar en retrospectiva mi producción literaria para encontrar y adjudicar un propósito a mis temas recurrentes, resultó de lo más satisfactorio.

Sé que hay más temas, pero estos me parece que son los principales. Y el patrón que veo en ellos es extraño, porque sé que a nivel personal no vivo pensando en estos temas, porque ya están resueltos.

Pero la evidencia dice otra cosa, dice que mi elección subjetiva de los temas que escribo demuestra que son temas que me obsesionan, que no puedo escapar de ellos. No porque no estén resueltos, sino porque hay mucho más por saber y entender y cada vez que escribo una historia, estoy explorando estos temas.

Mi propuesta personal en la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción es súper personal, es interna, es reflexiva. Exploro mis cicatrices, mis tatuajes, mis tapaduras. Exploro el mundo de un introvertido contumaz y propongo un modo de curar las heridas que deja el proceso de vivir en una sociedad que nos exige ser extrovertidos.

En mi propuesta personal trato de interiorizar y aceptar el miedo y el sufrimiento emocional como parte del hecho de estar vivo, y que las heridas sanan y dejan marcas y eso es normal. Esos son mis temas. Ésa es mi propuesta.

Lanzamiento de libro

Cumpleaños 38 de Dan Guajars

He asistido a bastantes lanzamientos literarios. Organicé algunos lanzamientos de libro. Tuve mi propio lanzamiento en la FILSA hace algunos años. Y lancé mi novela Psique con Sergio Amira y Francisco Ortega en 2010. Han sido años muy interesantes.

En todos los lanzamientos hubo elementos comunes, desde los más simples hasta los más producidos. Todas estas experiencias me han demostrado algunas cosas, cuando eres autor independiente, auto publicado o de editorial pequeña. Y las voy a compartir con ustedes.

Mi primer libro, conchetumare

Lanzamiento del primer libro

Es ese momento que aparecía en mis pensamientos como un popup spam, imposible de evitar, mientras escribía y editaba el libro: una sala abarrotada, yo leyendo directamente del libro alguna pieza contundente y mi público aplaudiendo al final. Pero la realidad es un poco distinta y cada antología en la que he participado se ha sentido como un primer libro.

  • El lanzamiento se realizó en un local conocido: un café, un bar, un club, una biblioteca.
  • El 90% del público eran amigos y familia.
  • La mitad o menos de las ventas totales del libro ocurrieron en el lanzamiento.
  • Las personas que podían asistir al lanzamiento, encontraron una excusa para no asistir (cuando el libro era muy caro).

Si lo extrapolamos a un próximo lanzamiento, significa que la mitad o menos del público compraría el libro el día del lanzamiento, siempre y cuando lo venda barato para que asistan los tacaños del grupo.

Pero no es una mala idea, porque el objetivo es que nos lean, ¿cierto? Pero el día coincide con algún evento relevante como un partido de fútbol europeo o hace mucho frío. No hay estacionamientos cerca. Todos están cansados o todos están de vacaciones. Hay una marcha en contra del lucro en las universidades. No parece que haya una buena fecha para hacer lanzamientos…

¿Y por qué hay que hacer un evento para lanzar un libro? En parte para agasajar al autor o autora por su logro, porque publicar un libro no es una tarea simple, ni económica; y en parte también porque es necesario vender copias del libro para costear todo lo que gastamos directamente de nuestro bolsillo para que el libro viera la luz.

Carrera de escritor

Lanzando el segundo libro, el tercero, el cuarto…

De todos los lanzamientos a los que asistí en los últimos 10 años, los que se hacen en ferias del libro me parecieron los más exitosos, al menos para los autores nuevos. Ferias independientes, como la Primavera del Libro o la Furia del Libro. Y si tienes contactos que te puedan ubicar en algún lanzamiento colectivo en la Filsa, bien también. Hay otras ferias más pequeñas o muestras de un solo día que podrías usar como plataforma. La misión es hacer visible tu libro, visibilizar tu nombre, tu cara y tus temas. Y si vendes algunos ejemplares, mejor todavía.

El único problema con las ferias es que los autores desconocidos quedan relegados a presentaciones en horario de oficina en días hábiles, y así tu público completo queda excluido de asistir. Los únicos que te escuchan son otros autores, editores y uno que otro jubilado, y eso no está mal. Porque el objetivo de las ferias es en gran parte hacer networking.

Tanto las ferias de libro como los lanzamientos ocurren generalmente en los últimos tres meses del año: Octubre, Noviembre y Diciembre. Mientras que Agosto es el mes en que los editores se vuelven locos imprimiendo, organizando y programando sus actividades comerciales. En Chile Agosto es un mes de ansiedad, porque Septiembre es un mes de fiesta y las energías de festejo están encausadas. En Agosto y Septiembre todavía hace frío, a veces llueve, y la gente anda medio loca, estresada.

En Octubre es la Primavera del Libro, en Noviembre es la Filsa, y en Diciembre es la Furia del Libro. Si vas a hacer un lanzamiento, consigue un espacio en conjunto con alguna de las editoriales que estarán en estas ferias y únete a sus filas.

todos los géneros literarios

Propuesta de lanzamiento con carrete

Llevo varios años pensando en esta modalidad:

  • Consigo un local donde pueda presentar mi libro y hacer una fiesta después.
  • Programo el evento para un día viernes o sábado, primer fin de semana de Septiembre, aprovechando mi cumpleaños.
  • Cobro entrada, y que ésta dé derecho a una copia del libro y un bebestible a elección.
  • Invito a todo el mundo, amigos, conocidos, alumnos, colegas.
  • Lanzo el libro, algo breve, porque lo importante es la fiesta.
  • Hago una firmatón y pongo mis otros libros a la venta.

Dime que no es una maravillosa idea.

7-1